En la localidad de Quinamávida, Región del Maule, Fundación Daya, a través de DayaCann, dio inicio a la cuarta cosecha consecutiva de cannabis, que cuenta con 435 plantas y espera generar alrededor de media tonelada de material vegetal.

Esta cosecha está destinada para nuevas investigaciones clínicas y científicas, y a dar continuidad a la fabricación de Cannabiol, primer fitofármaco de Latinoamérica desarrollado por Knop Laboratorios, que ya se encuentra disponible a través de una autorización provisional de uso personal de productos farmacéuticos, otorgado por el Instituto de Salud Pública.

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“Estamos muy contentos y orgullosos de este cuarto cultivo. En el camino hemos aprendido mucho, sobre todo desde el punto de vista técnico y agrícola. Estamos en transición orgánica, en proceso de obtener certificación internacional. Nuestras prácticas se manifiestan en las técnicas de cultivo y los materiales que usamos”, afirma Pablo Meléndez, quien está a cargo del cultivo.

Para el proceso de cosecha se requiere contratar a 50 personas, situación que se ha transformado en una excelente oportunidad de trabajo para quienes viven en la zona, sobre todo para mujeres, creando un espacio de buen ambiente y condiciones laborales.

Esta nueva actividad también ofrece oportunidades de formación para estudiantes de diferentes universidades del país. Actualmente se encuentran realizando investigaciones agrícolas alumnos de la Universidad Austral y la Universidad de Talca, en niveles de pregrado, así como magíster. Éstas permitirán formar a los futuros profesionales y mantener el liderazgo de Chile en la región.

Los anteriores cultivos permitieron el desarrollo y entrega gratuita del primer fitofármaco chileno a base de cannabis, elaborado por Knop Laboratorios. El beneficio, se enmarca en el proyecto de colaboración entre Fundación Daya y 15 municipios del país, iniciado en noviembre del 2015, llegando a alrededor de 2500 pacientes.

“Ha sido un largo y difícil camino, pero siempre con el claro propósito de acoger, guiar y acompañar, a quienes deciden incorporar esta planta medicinal en sus vidas, así como de impulsar la investigación científica del cannabis.  Esperamos continuar con los cultivos y democratizar el acceso al cannabis medicinal.”, afirma la directora ejecutiva de Fundación Daya, Ana María Gazmuri.

El proceso de cosecha dura un mes y medio, período en el cual se está diseñando la nueva solicitud al Servicio Agrícola Ganadero, para continuar este desarrollo en la siguiente temporada. “Año a año, tanto Fundación Daya como el SAG, hemos ido ajustando protocolos, que como todo proceso de aprendizaje, ha generado atrasos para dar inicio a cada cultivo. Esperamos que este año podamos comenzar junto a la temporada agrícola, en septiembre”, comenta Meléndez.

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