Un estudio de la Universidad de Sydney encontró que un 75% de los padres australianos que recurrieron al cannabis medicinal para tratar a niños con epilepsia consideraron los extractos como «efectivos».

La investigación, que comenzó hace dos años por Iniciativa Lambert de la Universidad de Sydney para Cannabinoid Therapeutics, no solo arroja a la luz la composición del cannabis utilizado en la comunidad, sino que también revela los problemas legales, burocráticos y de costos que enfrentan las familias que confiaron en productos, así como la demostración de las barreras para acceder al cannabis medicinal.

Contrariamente a las expectativas de los padres, los extractos generalmente contenían dosis bajas de cannabidiol (CBD), comúnmente considerado como un elemento terapéutico clave y que se ha utilizado con éxito en ensayos clínicos recientes para tratar la epilepsia.

El estudio encontró que el principal ingrediente psicoactivo en cannabis, tetrahidrocannabidiol (THC) y el compuesto estrechamente relacionado THCA, estaban presentes en la mayoría de los extractos, aunque la cantidad generalmente no era suficiente para producir efectos de intoxicación.

Poco más de la mitad de los extractos se asociaron con una reducción de las convulsiones entre un 75 a 100%, lo que refuerza el efecto anticonvulsivo del THC y CBD, evidenciado en estudios con animales e informes de casos. Además, el 65% presentó otros efectos beneficiosos como la mejora de la cognición (35%) y las habilidades del lenguaje (24 %).

La autora principal y candidata a doctorado con la Iniciativa Lambert en el Centro Cerebro y Mente, Anastasia Suraev, afirmó que casi la mitad de las familias que usaban cannabis medicinal redujeron su medicación antiepiléptica. «Nuestros hallazgos ponen de relieve la gran necesidad clínica no satisfecha en el tratamiento de la epilepsia refractaria”.

El autor corresponsal y director académico de la Iniciativa Lambert, el profesor Iain McGregor señaló que «aunque los extractos ilícitos que analizamos contienen dosis bajas de CBD, tres de cada cuatro se calificaron como ‘efectivos’, lo que indica la importancia de investigar la planta de cannabis en su totalidad para el tratamiento de la epilepsia. Y a pesar de la abrumadora presencia de niveles generalmente bajos de THC, las concentraciones no difirieron entre las muestras percibidas como ‘efectivas’ e ‘ineficaces’.

«Nuestra investigación indica que hay un papel potencial para otros cannabinoides, solos o en combinación con medicamentos convencionales, en la epilepsia resistente al tratamiento, y esto justifica una mayor investigación para que podamos desarrollar medicamentos más seguros y efectivos».

Los hallazgos son publicados por Springer Nature en su principal revista, Scientific Reports.

Estudio original aquí.