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El pasado 23 de Octubre se informó sobre la aprobación del permiso del SAG para nuestro segundo cultivo, destinado a la realización de tres grandes estudios clínicos liderados por tres importantes instituciones públicas de salud, en los que participarán 4.000 pacientes de diversas comunas, y como dicha aprobación se demoró un mes más de lo esperado. Por esta razón, había preocupación por apurar los procesos para tener todo listo para la siembra del día 16 de Noviembre, por lo que una de las organizaciones amigas con la que compartimos casa en Santiago, , Cultiva Empresa (empresa B que se desarrolla en el ámbito de la reforestación con arboles nativos y compensación ambientales) ofreció ayuda en la preparación del terreno.

Cinco días después, los días miércoles 28, jueves 29 y viernes 30 de Octubre Cultiva Empresa fue con 20 voluntarios del equipo de trabajo, para ayudar en el terreno que la Fundación tiene dispuesto para la plantación de 6.900 semillas que generarán la materia prima para elaborar un fitofármaco en base a cannabis para 4000 pacientes.

El terreno es de una hectárea y se necesita bastante trabajo para poder tenerlo de buena forma para esperar la llegada de las semillas y poder sembrarlas en el espacio propicio con los cuidados necesarios. Para esto y por las necesidades de tiempo por el retraso en la aprobación del SAG, se ha tenido que buscar ayuda en todas partes para llevar a cabo este hermoso proyecto de ayuda a la comunidad.

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Jorge Tapia el encargado de los voluntarios de Cultiva Empresa, dice que Cultiva quiere poder aportar a la sociedad, esto no solo en el rubro que se desarrolla, sino también en proyectos que aporten a la comunidad. Además, como son vecinos de Daya, han seguido todo el proceso y los alcances positivos, además de ser testigos de las dificultades que han tenido para sacar adelante la aprobación. La iniciativa surge del espíritu colaborativo de la empresa, sobre todo en este tipo de proyectos que generan gran impacto positivo en la sociedad, genera cambios necesarios y ellos, como empresa , quieren ser parte de esa transformación.

Jorge cuenta que todo se dio muy rápido, lo conversaron con Ana María y ofrecieron su alianza con la Fundación, y esta colaboración se tradujo en llevar su gente para ayudar en la habilitación del terreno para que estuviera listo para el momento de la plantación. Todo este trabajo fue de forma voluntaria.

Jorge dice “la aprobación del proyecto fue un día viernes y el miércoles siguiente estábamos trabajando en este proyecto. Con 20 trabajadores, que corresponden al equipo en terreno de cultiva empresa. Tres días de voluntariado para aportar en lo que la fundación necesitara”.

En todo este proceso se armaron cuadrillas y equipos de trabajo, todo de forma voluntaria sin imponer roles ni formas, se dio todo de naturalmente. En las tres jornadas quedaron todas las tareas propuestas realizadas, incluso se comenzó a armar el galpón. Jorge dice “Estuvimos al límite y superamos las expectativas emocionales y de trabajo. Todos estaban muy felices. Dentro de los voluntarios había gran felicidad por estar presentes en este proyecto histórico que ayudará a mucha gente y sin duda queremos volver a ayudar en lo que la fundación necesite, ya que a Cultiva le interesa poder aportar en este tipo de causas. Además queremos como Cultiva Empresa agradecer a Fundación Daya por cómo nos recibieron y la oportunidad que nos dieron de estar apoyando este hermoso proyecto”.

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Todo este proceso fue supervisado y coordinado por el encargado del proyecto de cultivo más grande de Latinoamérica, Pablo Meléndez, que nos cuenta con sus palabras como fue el voluntariado de cultiva empresa. “Con una conversación entre Jorge de cultiva empresa y Ana María de fundación Daya, donde se hablaba de lo atrasados que estaban con el proyecto de cultivo por el trámite lento del permiso del SAG, ahí es donde Jorge le propone a Ana María ayudar en los procesos de limpieza del terreno y comenzar a armar los cercos. Estuvieron desde el miércoles en la mañana hasta el viernes en la tarde, con un gran avance, se hicieron 300 hoyos para los pilares del cerco perimetral, una zanja de 500 metros lineales para el cerco; desarmaron un galpón de 350mt2 y lo trasladaron varios metros dentro del cerco. La gente que ayudó estaba muy contenta, quieren seguir aportando en lo que puedan”.

Ahora Cultiva tiene planes a corto y mediano plazo con Fundación Daya ya que se comprometieron a ayudar en la instalación del riego por goteo, trasplantes en diciembre y todo el proceso de la cosecha. “Esa es la ayuda q necesitamos, gente que trabaje en lo que se necesita. Buena onda, buena disposición”, agrega Pablo, que termina agradeciendo a Cultiva Empresa y espera una cooperación a largo plazo.

 

Fundación Daya

 

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