Ponencia de Dra. Gisela Kuester, neuróloga de la Pontifica Universidad Católica, investigadora, especialista en epilepsia y electroencefalografía, Miembro de International Association for Cannabinoid Medicines, Miembro de Society of Cannabis Clinicians, directora de Investigación y Estudios Clínicos de Fundación Daya, en III Seminario Internacional de Cannabis Medicinal de Santiago.

“Lamentablemente las sociedades científicas, colegas míos y por supuesto de otros países, han puesto este mito sobre el cannabis medicinal, diciendo que es tóxico, que es dañino, que es adictivo, etc. Cuando, bien usado, en dosis adecuadas e indicado con un diagnóstico claro, es totalmente seguro”. (Dra. Gisela Kuester)

Antes de comenzar su ponencia basada en dos estudios de su autoría, uno con pacientes con epilepsia refractaria y otro con Trastorno del Espectro Autista, los que fueron tratados con cannabis por la neuróloga a través de su trabajo clínico en Fundación Daya —mismo estudio que un par de semanas antes de su ponencia en el III Seminario Internacional de Cannabis Medicinal de Santiago, la Dra. Kuester presentó en el Congreso Mundial de Neurología de Kyoto, Japón y en el 32do Congreso Internacional de Epilepsia, Barcelona, 2017— la facultativa citó los dichos del médico y alquimista suizo Paracelso, considerado como uno de los padres de la medicina moderna:

Contra cada padecimiento crece una planta, el médico debe ser el auxiliar de la naturaleza, no su enemigo. Nada es veneno, todo es veneno. La diferencia está en la dosis”.

Una máxima que la neuróloga recordó agregando que “lamentablemente las sociedades científicas, colegas míos y por supuesto de otros países, han puesto este mito sobre el cannabis medicinal, diciendo que es tóxico, que es dañino, que es adictivo, etc… cuando, bien usado, en dosis adecuadas e indicado con un diagnóstico claro, e incluso cuando es usado por razones recreacionales o espirituales, bien utilizado es totalmente seguro”.

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Bajo ese contexto, la Dra. Kuester señaló que en un comienzo más del 90% de los pacientes que trataba con cannabis padecían epilepsia refractaria, debido a la amplia difusión comunicacional que tuvieron los beneficios del cannabis en el tratamiento de esa enfermedad. Una situación que durante 2017 cambió, resumiendo las patologías neurológicas que ha tratado en su trabajo clínico en Fundación Daya en las siguientes cifras:

  • 8,5% algún tipo de trastorno del movimiento (principalmente Parkinson)
  • Un 59,6% de los pacientes tratados en 2017 padecían epilepsia refractaria.
  • 18,3 % Trastorno del Espectro Autista.
  • 13,6% restante se dividía casi en partes iguales en enfermedades neurodegenerativas, neuropatías, tumores cerebrales y otras.

A continuación, la neuróloga abordó las razones de por qué el uso medicinal del cannabis es tan eficaz en el tratamiento de la epilepsia:

Cuando uno estudia epilepsia ve que todos los sistemas de neurotransmisión cerebral (adenosinérgica, adrenérgica, agmatinérgica, cannabinérgica, colinérgica, dopaminérgica, GABAérgica, glutaminérgica, glicinérgica y serotoninérgica), salvo los opioides, pueden estar todas, en mayor o menor grado, algunas o varias de ellas, presentes en los distintos tipos de síndromes epilépticos. El sistema endocannabinoide actúa como un supramodulador de todos estos circuitos. Esa es la explicación de por qué una planta como la cannabis puede ser eficaz en una enfermedad que en ocasiones es tan difícil de tratar, con uno o múltiples medicamentos usados simultáneamente”.

“Nuestros colegas que se oponen al uso del cannabis, siempre dicen ‘cómo estamos usando una planta que no sabemos qué está produciendo el efecto, que tiene más de cien cannabinoides y más de 400 compuestos, incluso por ahí dicen que tiene unos compuestos tóxicos, pero la verdad es que justamente eso (la presencia de tantos tipos de moléculas en la planta) hace que el cannabis medicinal sea eficaz en distintas condiciones. En particular en epilepsia tenemos que hay compuestos como el CBD, THC, CBDV y THCV que son antiepilépticos propiamente tales, pero también tenemos efectos positivos que pueden influir en la frecuencia de crisis de estos pacientes. Y es así que el THC tiene efectos ansiolíticos y antidepresivos”, señaló la doctora.

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“En epilepsia refractaria se sabe que alrededor de un 70% de los pacientes pueden sufrir, en algún momento, cuadros de ansiedad y de depresión. Y el tratamiento de esas condiciones es importante también para evitar la alta frecuencia de crisis. En este caso (del tratamiento cannábico) no necesitaríamos de utilizar ansiolíticos y antidepresivos, porque tenemos en la misma planta una medicación para ayudar al paciente en esos sentidos”.

Luego de explicar algunos de los efectos de otros cannabinoides como el CBD (ansiolítico) y CBG, CBN, THCA (sedantes). “Es decir (estos últimos) promueven el sueño. Y sabemos lo importante que es el sueño en los pacientes con epilepsia”, agregó.

Sobre los terpenos —compuestos orgánicos que le dan a la cannabis, y a otras plantas, sus propiedades aromáticas—, la facultativa señaló que también producen “efectos positivos sobre nuestro ánimo, nuestro sueño y sobre los niveles de ansiedad”.

Entre los terpenos presentes en la planta de cannabis, la doctora destacó los efectos terapéuticos del β-mirceno (antidepresivo y sedante), el cariofileno (antidepresivo), el d-Limoneno (ansiolítico y antidepresivo), el terpineol (sedante), destacando los efectos del Linalool (antiepiléptico, ansiolítico, antidepresivo, sedante). “Es decir, muchos de estos compuestos, los terpenos, que son los elementos volátiles de la planta van a ayudar indirectamente a la mejoría de los pacientes con epilepsia”.

Con respecto a los flavonoides —moléculas que le dan a la cannabis, y a otras plantas, el color de sus flores y frutos— “también tienen efectos antiepilépticos y sedantes per se, induciendo el sueño”, señaló Kuester, antes de explicar que esto se debe a que actúan en el receptor GABA-A, el mismo sobre el cual actúan las benzodiazepinas. Los flavonoides además tienen efectos antidepresivos, antioxidantes y neuroprotectores.

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Luego de ello, la Dra. Kuester explicó los principios bioéticos que guían el trabajo clínico de Fundación Daya: Autonomía (respeto a los valores y preferencias del paciente, CI), Beneficencia (hacer el bien que el individuo solicita), No maleficencia (estar informado de nuevos tratamientos, no omitir tratamientos seguros y eficaces, no entregar información falsa o sesgada), Justicia (dar salud a quienes no pueden acceder a ella).

“Basándonos en que en Chile el cultivo personal es legal, es que hemos indicado el uso de extractos de cannabis”. Y para ello, como organización, entre otras funciones, enseñamos a los pacientes a cultivar y preparar los distintos formatos de aplicación del cannabis para usos medicinales.

Con respecto al formato de resina, el cual posee una alta concentración de cannabinoides, la doctora Kuester señaló que “actualmente estamos indicando diluir las resinas. Antes se usaban mucho en forma directa, pero a veces esto producía dificultades con la dosificación, porque no siempre la cantidad administrada era igual en las distintas tomas. Además nos hemos dado cuenta que los pacientes responden en dosis mucho menores”.

Sobre la experiencia clínica con pacientes con epilepsia refractaria, la neuróloga analizó a un grupo de pacientes tratados por ella entre octubre de 2015 y julio de 2017, que siguieron el tratamiento en base a cannabis por al menos seis meses de manera continua.

La metodología utilizada para analizar a ese grupo de 56 pacientes (39 niños, 17 adultos) incluyó:

  • Datos demográficos
  • Datos clínicos
  • EEG-RM cerebral
  • Tipos de crisis y síndrome epilépticos (ILAE 2017)
  • Número de fármacos anti epilépticos (FAE) usados antes y después de agregar cannabis
  • Tipo de cepa, CBD:THC ratio, dosis
  • Frecuencia y severidad de las crisis
  • Eventos adversos

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Las edades de ese grupo de pacientes fluctuaban entre los 8 meses de edad y los 58 años y se les realizó un seguimiento promedio de 20 meses.

Con posterioridad a este estudio, tuvimos a nuestro paciente más pequeñito, tratado por estatus epiléptico secundario a una encefalopatía hipóxica perinatal —síndrome producido por la disminución del aporte de oxígeno (O2) o la reducción mantenida del flujo sanguíneo cerebral al encéfalo en un recién nacido— de un mes y medio de vida”, recordó la doctora Kuester, el que fue “tratado en una clínica privada de Santiago. Después de muchas luchas con nuestros abogados, con la ayuda de Ana María (Gazmuri) y con el respaldo y sustento de documentación médica, logramos que el Comité de Bioética Asistencial de esa prestigiosa clínica privada, aprobara el uso de cannabis medicinal en el recién nacido”.

Con respecto a la etiología de los pacientes estudiados, es decir, las causas que provocaban la epilepsia, ésta era muy variada:

  • 12 pacientes con malformación cerebral
  • 10 con encefalopatía hipóxica perinatal
  • 6 con esclerosis tuberosa
  • 19 otras (meningo-encefalitis, TEC, autismo, Síndrome de Down, S. Dravet, S. Rett, S. Angelman, Enfermedad de Menkes, ACV —Accidente Cerebro Vascular—)
  • 9 pacientes con causa desconocida para sus epilepsias.

Todos los pacientes que formaron parte del estudio habían usado al menos cuatro fármacos anti epilépticos (FAE) previo al uso de cannabis. De ellos, el 76% de los pacientes estaban utilizando más de 3 FAE simultáneos, en el momento de comenzar su tratamiento con cannabis. Y el 68% de ellos, habían sido sometidos a “cascada farmacológica”.

Sobre este último concepto, la neuróloga explicó “que los pacientes con epilepsia muchas veces tienen efectos adversos a los distintos FAE. Y en vez de cambiarse ese medicamento, lo que se hace es darle otro para tapar ese efecto adverso”.

“Esto es una observación que también está reportada en otros estudios, es que uno puede utilizar los extractos de cannabis (macerados o resinas) en periodos agudos de crisis repetitivas o estatus epiléptico. Y uno logra abortar así las crisis y con ello disminuye la morbilidad, las hospitalizaciones y las idas a los Servicios de Urgencia” (Dra. Gisela Kuester)

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Para ejemplificar, la facultativa señaló que muchas veces el ácido valproico (un FAE) se asocia con intolerancia gástrica y que, cuando esto sucede, se le suministra al paciente algún medicamento como el omeprazol. El ácido valproico también puede provocar como efecto adverso hiperamonemia —concentraciones elevadas de amonio en la sangre, algo que puede ser sumamente grave para el desarrollo de los individuos, especialmente en los recién nacidos— y para ello se receta otro medicamento. “Es decir, vamos llenando de medicamentos al paciente en vez de buscar alternativas más seguras. A esto se le conoce como ‘cascada farmacológica’”, señaló.

Todos los pacientes estudiados reportaban efectos adversos secundarios a los FAE, muchos de los cuales no eran reconocidos por sus padres hasta que se les describió el efecto adverso, pudiendo reconocerlo una vez descrito. “Esto es más lamentable: muchas veces los efectos adversos no son reconocidos por los médicos tratantes. Muchas veces los padres dicen claramente ‘este medicamento le está produciendo o agitación o excesiva sedación a mi hijo, o se está agrediendo, incluso. Y los médicos les dicen que ‘eso no puede ser por el medicamento’”, advirtió la neuróloga.

Por otra parte, once de los pacientes estudiados habían sido sometidos a una callosotomía —procedimiento quirúrgico paliativo que consiste en seccionar o cortar la parte del cerebro que une los dos hemisferios— y cinco pacientes con estimulador vagal —proceso de estimulación eléctrica del nervio vago, a través de un aparato de tamaño similaral de un marcapasos cardiaco, que se sitúa en la pared torácica—.

En cuanto a la terapia cannábica que utilizaron los pacientes del estudio de la Dra. Kuester, los pacientes fueron tratados con:

  • Macerados o resina
  • Todos de uso sublingual cada 12 u 8 hrs.
  • Extractos altos en CBD ó 1:1 (48 pacientes)
  • Extractos altos en THC (4 pacientes)
  • Extractos con THCA/CBDA, es decir, cannabinoides en sus formas ácidas (4 pacientes)

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“Estos ratios probablemente no son una aproximación exacta, ya que están en base a la información de la cepa entregada por los bancos de semilla. Y como sabemos, después en las mediciones (de laboratorio) no siempre lo señalado por los bancos de semillas es lo que se obtiene en el extracto”, señaló la neuróloga.

  • Las dosis de CBD y THC administradas a los pacientes, iban en un rango dosis de CBD: 0.25-14 mg/día y dosis de THC en rangos de 0.19-7.78 mg/día.

“Destaco la dosis de CBD porque si ven, la máxima dosis que recibió un paciente fue de 10.14 mg al día. Y para los estudios de cannabidiol (CBD) que está usando GW Pharmaceutical, esta empresa británica que ha estudiado pacientes con epilepsia refractaria de EE.UU y Europa, en sus últimas publicaciones refieren que utilizan dosis de 10 a 20 mg. por kilo, al día. Es decir, dosis muchísimo mayores de las que uno requiere cuando uno usa extractos derivados de la planta completa”, señaló la investigadora.

En este grupo de pacientes estudiados, se observó que luego de iniciada la terapia cannábica hubo una disminución significativa en sus crisis en el 56,2% de ellos (39.5 %: disminuyeron sus crisis en más de un 75%, 16.6 %: de los pacientes disminuyeron entre el 74,9% y el 50% de sus crisis). Mientras que el 25.3 % de ellos presentaron una reducción no significativas de crisis, es decir la disminución fue menor al 50% de las crisis.

“Y lo más llamativo”, a juicio de la neuróloga, es que el 11.2 % de los pacientes no presentaron más crisis luego del tratamiento cannábico. “(Esto es llamativo) pesando que son pacientes que han sido sometidos a múltiples terapias (previas al tratamiento cannábico) con diversos medicamentos, e incluso con procedimientos quirúrgicos ,y no habían respondido a ninguno de ellos”

“Pensando que estos pacientes (con epilepsia refractaria) han pasado por múltiples hospitalizaciones, estatus epilépticos, por complicaciones de las crisis, por cirugías mayores, la cannabis medicinal se constituye en una alternativa válida, importante, eficaz, segura y de bajo costo”. (Dra. Gisela Kuester)

 

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La doctora Kuester señaló que este porcentaje de pacientes que eliminaron completamente las crisis luego del inicio de su tratamiento cannábico, es consistente con los resultados obtenidos por otros estudios similares, donde estos pacientes que trataron sus epilepsias refractarias con extractos artesanales de cannabis, están en torno al 10%.

“En un 7.4 % de los pacientes hubo un aumento de crisis. Esto es importante considerarlo, esto sucede también con todos los medicamentos anti epilépticos (FAE) que existe, y es importante advertirlo a los pacientes, antes de comenzar el tratamiento (con cannabis), porque existe la posibilidad de que se exacerben las crisis”, señaló la neuróloga. “Lo que hay que hacer en esos casos es bajar las dosis y si eso persiste, cambiar las cepas (usadas en la elaboración del extracto)”.

Entre los efectos benéficos experimentados por los pacientes luego del inicio del tratamiento cannábico, están:

  • Reducción significativa tanto en crisis focales como generalizadas.

“Esto es importante, porque en los estudios con CBD puro se ha reportado más bien utilidad en las crisis generalizadas que en las focales”, señaló la facultativa.

  • De los que redujeron crisis, todos con crisis más cortas, menos severas o con recuperación más rápida.

“Incluso hubo pacientes que no necesariamente reducían significativamente sus crisis, pero en los que sí había mejoría en cuanto a que las crisis eran con menos manifestaciones motoras y menos extendidas”.

  • Todos los pacientes redujeron al menos un FAE, lo que implica menos efectos adversos y menos costo. “Esto es un beneficio muy importante del tratamiento con cannabis”, señaló la doctora.
  • Una paciente (adulta) decidió dejar todos los FAE y continúa sólo con cannabis.

“Esta paciente me solicitó expresamente disminuir el FAE que tomaba, porque ella confiaba solamente en la medicina natural”, explicó la doctora. “La verdad es que lo hicimos con mucho susto, porque hasta ahora (la cannabis) se ha planteado como una terapia coadyuvante, fui disminuyendo el FAE y la paciente se mantiene sin crisis utilizando solamente cannabis medicinal”.

“Uno cuestiona el por qué los neurólogos, los epileptólogos, esperan a usar seis, ocho, diez, doce medicamentos tradicionales solos o en combinación, llegando a usar más de tres fármacos anti epilépticos en simultáneo, cuando lo único que agregan es efectos adversos y no eficacia. Y le dicen a la familia ‘probemos este otro medicamento’, sin considerar el agotamiento, el sufrimiento y sin validar esta opción (el cannabis) que realmente ha mostrado eficacia y seguridad”. (Dra. Gisela Kuester)

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Otros efectos relevantes conseguidos luego del inicio de la terapia cannábica, están que todos los pacientes que formaron parte del estudio presentaron mejoría en al menos algún síntoma asociado (contacto visual, cognición, alerta, lenguaje, ánimo, sueño, apetito, espasticidad, irritabilidad, ansiedad, trastornos de conducta), independiente del grado en la mejoría de las crisis.

“Además, y esto es una observación que también está reportada en otros estudios, es que uno puede utilizar los extractos de cannabis (macerados o resinas) en periodos agudos de crisis repetitivas o estatus epiléptico. Y uno logra abortar así las crisis y con ello disminuye la morbilidad, las hospitalizaciones y las idas a los Servicios de Urgencia”, reportó la doctora.

Sobre los efectos adversos de la terapia cannábica, la neuróloga señaló que “en general son poco frecuentes… Muchas veces son leves y transitorios”. Cuando los efectos adversos se presentaron en el grupo de pacientes estudiados, estos consistieron en:

  • Somnolencia: 14.2%
  • Irritabilidad: 10.7%
  • Insomnio: 5.30%
  • Constipación: 3.6%
  • Aumento apetito: 3.6%
  • Rubor facial y sudoración: 1.8% (sólo un paciente)
  • Diarrea: 5.3%

“Pensando que estos pacientes han pasado por múltiples hospitalizaciones, estatus epilépticos, por complicaciones de las crisis, por cirugías mayores, la cannabis medicinal se constituye en una alternativa válida, importante, eficaz, segura y de bajo costo”, señaló como resumen la neuróloga.

La facultativa continuó su presentación con “un cuadro bien típico que usamos muchos los epileptólogos para mostrar la libertad de crisis que uno alcanza con los fármacos tradicionales (FAE)”. En él se muestra que un 47% de los pacientes con epilepsia quedan libres de crisis después de la administración del primer medicamento, un 13% lo logran luego de la administración de un segundo fármaco, que apenas el 3% logra estar sin crisis con el uso de tres fármacos y que un 36% no logra eliminar las crisis con los FAE, convirtiéndose en pacientes refractarios, es decir, que no responden a los medicamentos tradicionales.

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Esto hace cuestionar el por qué los neurólogos, los epileptólogos esperan a usar seis, ocho, diez, doce medicamentos tradicionales solos o en combinación, llegando a usar más de tres fármacos anti epilépticos en simultáneo, cuando lo único que agregan es efectos adversos y no eficacia. Y le dicen a la familia ‘no, probemos este otro medicamento, sin considerar el agotamiento, el sufrimiento y sin validar esta opción (el cannabis) que realmente ha mostrado eficacia y seguridad”, planteó la neuróloga.

Por otra parte es importante considerar que el cannabis es por lejos, mucho más seguro que tener a un niño o un adulto con crisis epilépticas a repetición”, aseguró.

En cuanto al TEA (Trastorno del Espectro Autista), trastorno entre 4 y 5 veces más frecuente en hombres, la neuróloga explicó que esta patología es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado principalmente por los siguiente síntomas, que normalmente aparecen antes de los 3 años de edad:

  • Alteración del lenguaje
  • Alteración de la interacción social
  • Trastorno motor con conductas repetitivas con esterotipias

Además, estos pacientes presentan intereses restringidos, pensamiento concreto y cognición de grados muy variados (muy alta o muy baja). Muchas veces estos pacientes además presentan conducta autoagresiva y “pataletas”, crisis epilépticas (un 30% de los pacientes), trastornos gastrointestinales (distensión abdominal, constipación, diarrea, intolerancia a comidas), trastorno del sueño (hasta en un 80% de los casos), además de ansiedad y/o depresión.

La frecuencia con que se da el TEA en EE.UU es de 1 de cada 68 niños afectados con esta patología a la edad de 8 años. En Reino afecta al 1% de la población general y en Australia al 1% de los niños, “siendo más frecuente que la epilepsia, que tiene una incidencia de alrededor de un 0,5% (de la población)”, señaló la neuróloga.

“La verdad es que ninguno de los fármacos aprobados para TEA por la FDA, mejora los síntomas centrales que son la incapacidad de interactuar socialmente, la dificultad de comunicarse a través del lenguaje y las conductas repetitivas o las esteriotipias. Solamente permiten el manejo de algunos problemas conductuales y comorbilidades”. (Dra. Gisela Kuester)

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“Lo más llamativo es que su prevalencia (del TEA) ha estado aumentando desde 1960 hasta ahora, en forma exponencial. No se sabe la causa, posiblemente el desarrollo de nuestras sociedades, los contaminantes, las formas que tenemos de comer hoy en día, que es bastante poco natural, los contaminantes que pueden estar en el agua eventualmente, en el aire por supuesto (ayuden a este aumento). No se sabe, la o las causas de esto, y es una situación preocupante”, señaló la investigadora.

La doctora explicó que actualmente existen dos fármacos aprobados por la FDA (las siglas en inglés para la Administración de Alimentos y Medicamentos, agencia del gobierno de los Estados Unidos responsable de la regulación de alimentos, medicamentos, cosméticos, aparatos médicos, productos biológicos y derivados sanguíneos) para el tratamiento del TEA, los que se utilizan básicamente para tratar las alteraciones conductuales y la irritabilidad. En algunos casos cuando hay también síntomas depresivos o de déficit atencional asociados, además se usan otros medicamentos para tratar estos síntomas.

“Pero la verdad es que ninguno de los fármacos aprobados para esta condición, mejora los síntomas centrales que son la incapacidad de interactuar socialmente, la dificultad de comunicarse a través del lenguaje y las conductas repetitivas o las esteriotipias. Solamente permiten el manejo de algunos problemas conductuales y comorbilidades, informó la neuróloga.

“Existen otras terapias que se han planteado para esta condición, como la terapia conductual —específicamente una denominada ABA (siglas en inglés para Análisis de Conducta Aplicada)—, que es la única que está respaldada por la Academia Americana de Pediatría como posiblemente eficaz en el tratamiento del TEA. Es importante que estos niños, y también durante su vida adulta, sean sometidos a terapia ocupacional y fonoaudiológica, a educación y alimentación especial en muchos casos, porque en algunos pacientes con TEA se ha visto que hay intolerancias alimentarias que gatillan sus descompensaciones conductuales y “pataletas”, el uso de probióticos para proteger su flora intestinal y también se ha mostrado la utilidad en algunos de los pacientes el uso de suplementos vitamínicos”, contextualizó la neuróloga.

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Lo interesante es que en cannabis medicinal, desde hace aproximadamente cinco años ha habido un creciente reporte de casos de notorios efectos beneficiosos y muy escasos o nulos eventos adversos con el uso del cannabis medicinal para el tratamiento del TEA”, informó la doctora Kuester, señalando que por ello, “el uso del cannabis medicinal en esta condición ya ha sido aprobada en algunos Estados de EE.UU”.

“Hay un sustento en la investigación preclínica (experimentos realizados en laboratorios) de que efectivamente en el autismo hay una alteración en la transmisión a través del sistema endocannabinoide. También se ha demostrado que en el receptor endocannabinoide CB1, su disrupción se ha visto asociada a aquellas áreas que tienen que ver con el reconocimiento de las emociones faciales, que es uno de los rasgos característicos de los pacientes con TEA, que no saben distinguir cuando otra persona está contenta, triste, enojada, etc…”

Las investigaciones citadas por la neuróloga en esta parte de su ponencia fueron: “Autism-Associated Neuroligin-3 Mutations Commonly Disrupt Tonic Endocannabinoid Signaling” (2013), “Endocannabinoid Signaling in Autism” (2015), “The role of the endocannabinoid system in the brain-gut axis” (2016) y “Enhancement of Anandamide-Mediated Endocannabinoid Signaling Corrects Autism-Related Social Impairment” (2016).

Luego de este contexto en relación a los tratamientos disponibles para los pacientes con TEA, la neuróloga informó sobre la metodología utilizada en su estudio retrospectivo de pacientes con dicho trastorno, atendidos clínicamente por la doctora entre junio 2016 y marzo 2017 en Fundación Daya.

  • Se recopilaron sus datos demográficos
  • Pacientes que cumplían los criterios DSM-5 (Manual de Estadísticas para Patologías de Salud Mental)
  • Que tuvieran estudios electroencefalográficos (EEG) y resonancia magnética cerebral
  • Que hubiesen sido tratados precozmente con evaluación neuropsicológica, fonoaudiología, terapia ocupacional, reportes parentales y escolares
  • Estudios metabólicos, genéticos, auditivos, visuales
  • Número y tipo de fármacos usados antes de cannabis

Por otra parte, los pacientes ya habían sido tratados con cannabis al menos por 12 semanas, documentando tipo de cepa y extracto utilizado y dosis administrada. Se analizó además la dosis total diaria de CBD y THC; el ratio CBD:THC, se evaluaron síntomas centrales y anexos, además de utilizar la escala de la Impresión Clínica Global de Mejoría, que la realiza el médico tratante, y se documentaron los eventos adversos.

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En total el estudio retrospectivo de la Dra. Kuester abarcó a 21 pacientes (20 niños y 1 adulto), de los cuales 15 eran de género masculino y 6 de género femenino, con una edad promedio de 9 años, 10 meses (las edades fluctuaban entre los 26 meses y los 22 años). El seguimiento promedio relizado a estos pacientes fue de 7,6 meses (fluctuando entre los 3 y 12 meses).

Además se midió el nivel de severidad presentado en los pacientes con TEA estudiados, basados en la escala propuesta por el DSM-5, que clasifica a los pacientes según el nivel de apoyo que requieren. Los de nivel uno requieren apoyo, los de nivel dos necesitan apoyo importante y en el nivel tres son totalmente dependientes para sus actividades de la vida diaria.

Lo interesante es que en cannabis medicinal, desde hace aproximadamente cinco años, ha habido un creciente reporte de casos de notorios efectos beneficiosos y muy escasos o nulos eventos adversos con el uso del cannabis medicinal para el tratamiento del TEA”. (Dra. Gisela Kuester)

Los pacientes estudiados se dividían en partes iguales en cada uno de estos grupos. Y un 66.7% de ellos habían usado previamente risperidona, aripiprazol y/o metilfenidato, todos presentando una mala respuesta a esos medicamentos, algunos con un tipo de respuesta inicial que desapareció con el tiempo o con efectos adversos intolerables.

Para su tratamiento en base a cannabis se utilizaron macerados o resinas, administrados de manera sublingual cada 12 hrs. Basados en la información entregada por los bancos de semilla de cannabis, los extractos utilizados se dividieron en:

  • Cepas altas en CBD ó 1:1 para el 90.5% pacientes
  • Cepas altas en THC para el 9.5% pacientes

Usando cromotografía líquida de alta eficacia, técnica utilizada para medir las concentraciones de cannabinoides, en los extractos de diez de estos pacientes se encontró que nueve de ellos efectivamente se estaban tratando con extracto más alto en CBD y uno con extracto más alto en THC.

Con respecto a los resultados en la Evolución Clínica Global, los resultados fueron los que muestra el siguiente gráfico, teniendo un 66,7% (dos de cada tres) de los pacientes mejorías significativas con su tratamiento en base a cannabis:

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Luego de informar los ratios y concentraciones de CBD y THC utilizadas por los pacientes, la neuróloga señaló que los padres de los pacientes reportaron que:

  • Un 71,4 % mejoró al menos algún síntoma central

“Esto es importante porque les insisto en que los medicamentos tradicionales para el TEA, no sirven para mejorar ni el contacto visual, ni la capacidad de comunicación, ni los trastornos motores que tienen muchos de los pacientes. Y el cannabis medicinal sí puede lograr hacerlo en más del 70% de los pacientes con TEA”, señaló la doctora.

Además, se observaron mejorías en otros síntomas asociados como:

  • Mejor tolerancia a alimentación o aceptación de nuevas comidas: 6 de 7 pacientes
  • Mejoría del sueño: 6 de 10 pacientes que tenían este trastorno.
  • Mejoría de trastorno sensorial: 2 de los 5 pacientes que presentaban este síntoma.
  • Mejoría de crisis epilépticas: 2 de los 3 pacientes con este síntoma.

Ninguno de los 21 pacientes con TEA estudiados sufrió un evento adverso serio, que requiriera hospitalización o suspensión inmediata del fitofármaco de cannabis. De aquellos que presentaron efectos secundarios, éstos fueron:

  • Mayor agitación: 2 pacientes
  • Más irritabilidad: 1 paciente
  • Somnolencia: 1 paciente
  • Insomnio: 1 paciente
  • Constipación: 1 paciente
  • Aumento de crisis epilépticas: 1 paciente.

“Sin duda se requiere más investigación clínica con diversas formulaciones estandarizadas a partir de la planta completa para ofrecer alternativas variadas a los pacientes. Insistimos en eso, en utilizar la planta completa en los preparados y no cannabinoides aislados, es importante que en la formulación esté el CBD, THC, terpenos y otros” (Dra. Gisela Kuester)

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Para ilustrar estos resultados, la neuróloga presentó dos casos clínicos. El primero ese trató de un paciente 6 años, de sexo masculino con un TEA de causa desconocida. Tratado hasta ese momento con risperidona, que lo “tenía muy enlentecido” según reportaron los padres. El paciente inició su tratamiento cannábico con resina 7 meses antes de comenzar a ser atendido por la Dra. Kuester, utilizando una cepa 1:1 y con una dosificación de resina “del tamaño de un grano de arroz” cada 12 horas.

Luego del tratamiento cannábico, el reporte de los padres señala textualmente que su hijo: “Tiene menos pataletas y está menos agresivo. Dejó de sacarse el pelo. Antes estaba todo el día con mamadera, ahora toma en vaso. Casi come solo, antes había que darle la comida. Quiere probar otros alimentos que antes rechazaba. Ahora entiende órdenes simples y hace varias cosas de la vida cotidiana. Logramos sacarle el pañal”. Por su parte, el informe escolar reportó un progreso importante y mejor sociabilización”.

El segundo caso abordado por la neuróloga fue el de un niño de 5 años con TEA, el que al ser tratado con aripiprazol presentó como efectos adversos un aumento del volumen facial, sialorrea —salivación excesiva— y los padres reportaron que mientras consumía ese medicamento aprobado por la FDA para el autismo lo veían “temeroso y apagado”. Cuando comenzó a ser parte del estudio de la Dra. Kuester, el paciente llevaba siete meses siendo tratado con macerado de cannabis, en una cepa 1:1 y una dosificación de 15 gotas cada 12 hrs.

El reporte de los padres sobre los efectos de la terapia cannábica en su hijo, señala textualmente que el niño: “Se conecta más con la gente y su entorno, pone más atención, tiene mayor concentración. Comenzó a imitar canciones, está más sonriente y más travieso. Ahora tolera más texturas y acepta comer cosas distintas. Antes de usar cannabis comía mucho, pues no obedecía la orden de no comer más. Ahora entiende órdenes más complejas. Aplaude, sopla y silba. Disfruta al salir”.

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Para finalizar, la neuróloga adelantó los Estudios clínicos randomizados, doble ciego y controlados con placebo en epilepsia y TEA que prepara Fundación Daya, así como la intención de estandarizar las terapias en base acannabis y crear distintas formulaciones, además de procurar una pronta medición de cannabinoides y terpenos a través de un convenio con la Universidad Federico Santa María, además de análizar los preparados artesanales de los pacientes para comprobar que no tengan metales pesados, pesticidas, hongos, bacterias o residuos de solventes.

“La activación con cannabis medicinal del Sistema Endocannabinoide, mediante su rol como regulador homeostático global, modulador neuronal, antiinflamatorio, antioxidante y neuroprotector, es capaz de aliviar condiciones neurológicas tan complejas como la epilepsia refractaria y el Trastorno del Espectro Autista”. (Dra. Gisela Kuester)

Como conclusión de su ponencia con respecto a su estudio en epilepsia refractaria, la neuróloga señaló que “el cannabis medicinal artesanal es eficaz en epilepsia refractaria, en diversos tipos de crisis y requiere mucho menor dosis de cannabinoides, además de tener mucho menor frecuencia de eventos adversos que lo reportado para los extractos puros de CBD (alcanzando hasta un 90% de efectos adversos en esos estudios que no usan la planta completa, “una cifra muy impresionante y poco aceptable”). Además, la cannabis medicinal mejora la calidad de vida y otros parámetros de salud, reduce la politerapia, los efectos adversos de FAE y es de mucho menor costo”.

En el caso de su estudio en pacientes con TEA, la doctora Kuester concluyó que “el cannabis medicinal artesanal es eficaz en TEA y es bien tolerado por los pacientes. Es una opción frente a la escasez de fármacos aprobados para esta condición, los que además tienen alta incidencia de efectos adversos”.

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Como conclusiones generales y desafíos futuros de la terapia cannábica, la doctora Kuester señaló que “sin duda se requiere más investigación clínica con diversas formulaciones estandarizadas a partir de la planta completa para ofrecer alternativas variadas a los pacientes. Insistimos en eso, en utilizar la planta completa en los preparados y no cannabinoides aislados, es importante que en la formulación esté el CBD, THC, terpenos y otros”.

Además agregó que “Se debe respetar la opción de pacientes que desean usar cannabis medicinal en epilepsia refractaria o TEA cuando se han utilizado las terapias disponibles o en aquellos que las rechazan, no las toleran o en quienes no pueden acceder por el costo.La terapia con cannabis debe ser personalizada y supervisada por médico”.

Finalmente aconsejó que “en la evaluación de la respuesta clínica hay que considerar la cepa, proporción de CBD:THC o de CBDA:THCA, terpenos, tipo de formulación y la dosificación (“menos es más. La dosis eficaz es muy variable”, advirtió)”.

“En síntesis”, señaló la neuróloga, “la activación con cannabis medicinal del Sistema Endocannabinoide, mediante su rol como regulador homeostático global, modulador neuronal, antiinflamatorio, antioxidante y neuroprotector, es capaz de aliviar condiciones neurológicas tan complejas como la epilepsia refractaria y el Trastorno del Espectro Autista”.

En el video de abajo, pueden ver la ponencia completa de la Dra. Kuester: