“Tuve un cambio radical con la cannabis y fue hermoso, porque los opiáceos tienen la facultad de inhabilitarte para hacer cosas”

Testimonio del ex bajista de la banda nacional Saiko

Esteban Torres Vergara es activista de Fundación Daya en Quilpué, músico y ex bajista de la banda Saiko. En el año 2005 sufrió un accidente automovilístico que lo dejó con una fractura por estallido de la vértebra L1, con lesión de médula incompleta.  Debido a esto, comenzó a utilizar morfina para calmar el dolor, desarrollando incluso, una cirrosis medicamentosa producto de tanta ingesta de este fármaco: “Tuve un cambio radical con la cannabis y fue hermoso, porque los opiáceos tienen la facultad de inhabilitarte para hacer cosas, por tanto cuando empecé a utilizar cannabis, hubo un florecimiento muy grande en mí”, señaló el artista.

El accidente que marcó la vida de Esteban, ocurrió en tiempos de campaña de la Presidenta Michelle Bachelet, luego de un choque frontal entre un camión y el bus en el que viajaban los adherentes a la campaña. Fueron cinco las víctimas fatales, entre ellas el asistente técnico de la banda. Esteban, quien iba sentado en primera fila, fue trasladado de urgencia al Hospital Barros Luco y sometido a más de 10 operaciones en un periodo de tres años.

“Después del accidente el dolor se hizo parte de mi vida y empecé a tomar un montón de medicamentos muy fuertes para controlarlo, tomando e inyectándome morfina y derivados de ella, gotitas, pastillas, distintas presentaciones del mismo medicamento” relató el músico. Además indicó que debido a las altas dosis de opiáceos que consumía, generó resistencia a la morfina, debiendo tomar cada vez mayores cantidades.

“El uso de la morfina fue conflictivo, porque empecé a generar adicción a esta sustancia y no me estaba dando resultados para el dolor. Debía aumentar las dosis cada vez más, y el medicamento no es económico, te acostumbras a vivir con un dolor constante que no tiene una solución efectiva. Además, desarrollé una cirrosis medicamentosa producto de la ingesta de tanto medicamento y resistencia, hacia ciertos derivados de la morfina” detalló Esteban.

En este contexto el bajista conoció a un traumatólogo quien le recomendó buscar otras formas de paliar el dolor, pero no a través de los fármacos, porque según le indicó el especialista, están pensados para personas con dolor crónico o enfermos terminales. “Me hizo entrever que la cannabis podía ser un buen aliado. Me consultó si había probado la planta antes y la verdad es que sólo la había consumido recreacionalmente un par de veces”.

Es así como Esteban comenzó a acercarse al cannabis medicinal, averiguando sobre sus propiedades y revisando la experiencia de Fundación Daya en Santiago. Posteriormente se traslada a la V región acercándose a Fundación Daya Quilpué: “Los visité y de ahí para adelante hemos estado trabajando en conjunto. Conocí otras cosas que no manejaba, como las formas de extracción, testimonios de otros pacientes y empecé a utilizar la cannabis en otros formatos y con excelentes resultados”.

“Tuve un cambio radical con la cannabis y fue hermoso, porque los opiáceos tienen la facultad de inhabilitarte para hacer cosas, por tanto cuando empecé a utilizar cannabis, hubo un florecimiento muy grande en mí, porque comienzas a tener otra percepción de la vida, empiezas a reírte como te reías antes, la realidad empieza a positivarse ante una situación negativa por la que estás pasando y  eso es algo súper importante que tiene el cannabis: produce una sensación muy grata,” describió el músico.

Además el consumo excesivo de opiáceos no sólo estaban dañando su cuerpo, sino también el entorno familiar: “Uno se pone irascible cuando utiliza muchísimo un medicamento y hay esferas de la vida que se ven afectadas, porque estos fármacos te anulan demasiado”.

Por su parte, el entorno familiar de Esteban reaccionó positivamente ante este nuevo tratamiento con cannabis, generándose una dinámica familiar de apoyo, pues desde sus padres hasta sus más cercanos ayudan en el proceso de siembra y cosecha. “Hay cosas del cultivo que yo no puedo realizar, por ejemplo trabajar la tierra, ya que no me puedo agachar. Empecé a tener una asistencia familiar súper bonita alrededor de una planta que es maravillosa, por lo demás, que tiende a encantar a cualquier persona que la ve”.

Frente a quienes criminalizan o desconocen las propiedades medicinales de la cannabis, el músico sostiene que “deben informarse, porque hay muchísimo material disponible en internet, es cosa de ponerse a buscar y leer. Me llamó mucho la atención, por ejemplo, la posición de los médicos que expusieron en la pasada Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, desde el punto de vista de la actualización de la información era terrible, porque citaban datos prohibicionistas de los años 70’. Esto habla de la ignorancia y del prejuicio existente frente al tema”.

En la actualidad Esteban vive en Quilpué, se desplaza con muletas, consume fármacos para el dolor, además del cannabis como terapia complementaria. Si bien se retiró de la banda Saiko a mediados del 2012, pues su cuerpo no toleraba estar muchas horas de pie, en los últimos años se ha dedicado a dictar talleres de música para niños y niñas autistas de la V región, convirtiéndose no sólo en activista del cannabis medicinal sino también en temas de discapacidad.