Inés Martínez junto a su nieta.

“Soy usuaria medicinal y el Cannabis me cambió la vida”

Inés Ximena Martínez Olivares es nativa de Río Bueno, región de Los Ríos (Chile). Los dolores de Inés comenzaron en el año 2000. Pasó por varios diagnósticos y exámenes médicos, inclusive la catalogaron como hipocondríaca. Hasta que una doctora, sensibilizada con su situación, le manifestó que, a pesar de no lograr dar con el diagnóstico, ella no creía que se estuviera inventando las dolencias.

“Llegaba a casa muy cansada, no sabía qué tenía; llegué a pensar que hasta era brujería.  Asistía al trabajo agotada y tenía que funcionar igual, pues era el sustento de la casa cuando mis hijos eran chicos”, nos cuenta Inés.

Cuando al fin supo el diagnóstico, ella no sabía de qué se trataba. Jamás había escuchado hablar de “fibromialgia”, enfermedad crónica que causa dolores musculares y cansancio en todo el cuerpo. “Me dijeron que por suerte no me había atacado las articulaciones, porque podría incluso estar inválida”. Ante esto, los médicos le recomendaron bajar el ritmo de vida, debido a que esta enfermedad no tiene cura y los medicamentos recetados sólo servían para atenuar el malestar.

Inés recibió una gran lista de medicamentos como tratamiento, pero ella utilizó sólo paracetamol: “No me gusta la medicina tradicional, no me gustan las pastillas. Siempre me he tratado con hierbas medicinales, comiendo cosas naturales. El paracetamol lo consumía, porque en algo me ayudaba”.

De profesión peluquera, la enfermedad redujo totalmente su capacidad de trabajo: “Algunos días no tenía fuerzas para levantar ni siquiera una máquina de cortar el cabello. Sin embargo, mi voluntad era mucho mayor, cortaba más lento, pero lo cortaba. Porque tenía que llevar el sustento a la casa. No podía parar”.

Su vida después de conocer Fundación Daya

En una actividad realizada por Fundación Daya, Inés comenta que se subió al escenario. Su sobrina, asombrada, le preguntó para qué iba a subir y ella le respondió: “Vine a esto; yo no me voy de aquí sin hablar con Ana María Gazmuri. Logré hablar con ella y doy gracias infinitas a Dios por haberla conocido y que haya sido tan accesible. Me agendó de inmediato una hora y desde ese día hago lo que sea por mi salud”.

Actualmente, a sus 53 años no tiene dolores, solo pequeñas molestias en las articulaciones, pero mínimas: “A veces ni me lo creo. Me impresiona. Yo funciono desde las 7, algo impensado antes del cannabis. Me quedaba en la cama y sentía mi cuerpo dolorido y no tenía ganas de levantarme”. Pero Inés se levantaba igual, porque pensaba “si me quedo en la cama, voy a quedar postrada”.

“Siempre fui muy ‘hiperquinética’ y con el cannabis volví a ser la de antes. La que llega a la casa después de las siete de la tarde a hacer aseo, a limpiar mi casa y acostarme sin dolor”, relata Inés, quien en varias ocasiones tuvo que cerrar la peluquería, porque no podía seguir atendiendo a sus clientes debido a los dolores.

Su familia y el cannabis

Su hijo se desempeña como carabinero y en un principio dudó de este proceso, pero quedó impresionado al ver que el cannabis sí funcionaba en su madre y tenía efectos tan positivos en su salud y bienestar. Su hija, en cambio, no dudó y desde un principio estuvo de acuerdo con que su madre utilizara una terapia a base a cannabis.

¿Los resultados? Fueron muy rápidos. Al primer mes de comenzar el uso del aceite de cannabis comenzó a sentirse mucho mejor, hecho que ella también atribuye a no estar lidiando con los efectos secundarios de la farmacología tradicional, debido a lo cual, ella cree, su cuerpo reaccionó más rápido a las propiedades del cannabis.

Su mensaje a quienes no conocen el cannabis medicinal

“Hay muchas personas incrédulas que piensan tal cual como yo pensaba antes. No conocen la relación de la planta con el ser humano. A esas personas les sugiero que lean, porque uno nunca deja de aprender y la lectura ayuda mucho a conocer las propiedades de la planta, por ejemplo. Cuando en el trabajo me preguntan si  ando “volada”, yo les respondo que no es así. En mi caso no soy usuaria recreativa, no fumo; soy usuaria medicinal y el cannabis me cambió la vida. Tienen que confiar en esta medicina”.

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De Fundación Daya para el sitio español YesWeSkunk