En el Reino Unido, la mayoría de los médicos, y la profesión médica en su conjunto, son ignorantes y fanáticos sobre el cannabis.

Su ignorancia no es del todo culpa suya. Durante más de 50 años, desde la última vez que se obtuvo la tintura de cannabis en las farmacias del Reino Unido, han estado sujetos a la misma marea implacable de propaganda del Ministerio del Interior, los sucesivos gobiernos, la prensa sensacionalista y los políticos agitadores, como el resto de la sociedad. Muchos aún consideran el cannabis como una droga peligrosa consumida por los degenerados que casi inevitablemente conduce a enfermedades mentales. La idea de que podría ser un medicamento seguro y eficaz que ofrece beneficios reales en una amplia gama de condiciones se considera ridícula.

Sin embargo, no hay excusa para tanta pereza entre una profesión que se considera científica. Y este es el cargo – indolencia, descuido y holgazanería – que debe aplicarse a los médicos del NHS de Inglaterra (Instituto Nacional de Salud), del Royal College of Physicians y la British Pediatric Neurologists Association, responsables de las vergonzosas “guías” publicadas hace dos semanas.

En toda Europa, Israel, Canadá y los Estados Unidos, hay miles de médicos que se han esforzado por aprender sobre la medicina de cannabinoides. Han tenido que hacer un esfuerzo extraordinario porque incluso en la ciencia más básica, todavía rara vez se enseña. El sistema endocannabinoide se encuentra en el programa de estudios de muy pocas escuelas de medicina de cualquier parte del mundo, a pesar del hecho de que ahora sabemos que es la red de neurotransmisores más grande del cuerpo y afecta a casi todos los aspectos de nuestra salud y todas las afecciones médicas. Esta es una terrible acusación al cuerpo médico, pero en particular a los médicos en el Reino Unido, muy pocos de los cuales han hecho algún esfuerzo.

Entonces, mientras que, hasta cierto punto la ignorancia puede ser perdonada, el fanatismo no puede. Es cobardía. Estos médicos prefieren cubrirse las espaldas, protegerse a sí mismos y prefieren un nivel absurdo de precaución para hacer lo que sea mejor para sus pacientes. El riesgo increíblemente bajo asociado al cannabis en cualquier forma, a cualquier edad y particularmente cuando se encuentra bajo supervisión médica, simplemente se pasa por alto.

Sí, se sabe que la profesión médica es “conservadora”, pero en el caso del cannabis esto es una excusa. Sí, vivimos en una sociedad crecientemente litigiosa, pero cualquier médico verdaderamente profesional no se acobardaría por tal temor cuando la evidencia esté ampliamente disponible si solo pudieran darse la molestia de buscar. ¿Y de qué se trata este ‘conservadurismo’? La medicina moderna tiene apenas un siglo de antigüedad. Es nuevo en la historia de nuestra especie y, si bien el enfoque reduccionista ha traído grandes beneficios y ha hecho grandes avances, es a expensa de miles de años de experiencia humana que ha sido desestimada como invalorable.

Estos médicos pueden sentir que las reformas se han impuesto sin consulta y sin previo aviso, pero este no es un juego político, afecta la vida de millones de personas, desde el bebé más pequeño hasta los de más avanzada edad de nuestra sociedad. Estos doctores están fallando en su deber profesional. Durante demasiado tiempo han gozado de ser considerados con el máximo respeto, rara vez son cuestionados o desafiados por sus pacientes, pero esos días ya pasaron. La mayoría de la población ahora está mucho mejor informada que nunca, en gran parte debido a internet y aunque esto puede causar algunos problemas a los médicos, tienen que aprender a vivir con eso. Deben respetar a sus pacientes, padres y cuidadores y reconocer más que nunca que la atención médica se trata de cooperación, de trabajar juntos. Deben descender de sus torres de marfil y comenzar a entregar medicina verdaderamente centrada en el paciente.

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