Luz y su hija Constanza

Mi nombre es Luz Pizarro, madre de Constanza… Cony es nuestra hija mayor, quien nació hace 7 años, un 14 de Julio del 2008, aparentemente todo normal,  llego a revolucionar nuestra vida entera,  una niña preciosa,  dulce y risueña como ninguna… Su desarrollo era normal,  en todo sentido,  una pequeña muy extrovertida,  divertida y sobre todo muy inquieta. Una madrugada del 2011, de repente todo cambio… Su primera crisis de epilepsia llego de manera completamente inesperada y horrorosa, muy asustados acudimos al hospital más cercano con una niña que apenas respiraba. Desde ese día comenzó nuestro calvario, exámenes que diagnosticaron una Displasia Cortical Bifrontal, que desencadenada una epilepsia sintomática.  Pensamos positivamente y nos convencimos de que con el tratamiento indicado ella estaría bien y tendría una vida normal.
Lamentablemente no fue así…probábamos un fármaco,  funcionaba un corto tiempo y volvíamos a lo mismo,  entonces probamos otro,  los mezclábamos,  aumentábamos dosis,  tratamientos alternativos,  dietas cetogenicas,  cura CTH,  estimulador vagal, etc. Todo seguía igual e incluso peor, por lo que el diagnóstico cambio a Epilepsia Refractaria,  Síndrome Lenox Gastaut. A medida que las crisis fueron aumentando,  Conita,  como le llamamos sus seres queridos,  empezó a deteriorarse progresivamente, de ser una niña independiente, paso a ser una niña hipotónica,  sin controlar esfínter,  dejo de hablar, a alimentarse por sonda nasogástrica y sin conexión alguna…día a día mi niña se despojaba de la vida. Después de tanto buscar alternativas,   escuchamos del aceite de cannabis. Como muchos,  estábamos llenos de prejuicios y miedos… Pero ante la desesperación de volver a hospitalizar a nuestra niña y verla por tercera vez internada en la UCI,  decidimos probarlo…Hace ya 10 meses que Conita lo consume y con resultados muy favorables, poco a poco bajaron sus crisis y con ello comenzó a retomar funciones motoras,  hablar y comer por boca,  a sentir,  llorar y reír…
La verdad pensé que jamás volvería a escuchar un “te amo mamá” o verla correr como loca… Hoy tengo la dicha de contarles que gracias a dios que permitió que este bendito aceite llegara a nuestras vidas, nuestra niña hermosa ha vuelto a vivir y ser feliz y con ello,  nosotros, sus padres,  volvimos a soñar…