Luego que el tramadol afectara a su hígado y riñón, decidió cambiarlo por cannabis medicinal: “El cannabis ha sido un muy buen aliado para manejar el dolor, se lo recomiendo a todos”

Durante sus 59 años de vida, Julia Fuentes ha sido operada en cinco oportunidades de su columna producto de un síndrome lumbar severo (conocido popularmente como lumbago) el que le fue diagnosticado a sus 15 años. Desde esa época Julia se ha debido hospitalizar en reiteradas ocasiones, tomando diversos antiinflamatorios y analgésicos de manera crónica desde su adolescencia.

Luego de un episodio de dolor que la dejó sin poder caminar, Julia fue operada por primera vez a los 40 años. A causa de lo que describe como “dolores insoportables”, debió regresar a pabellón siete meses más tarde para una nueva intervención quirúrgica. Procedimiento que le produjo un alivio provisorio, por lo que tuvo que volver a someterse a tres nuevas operaciones.

El último de esos procedimientos se realizó en la Posta Central de Santiago de Chile en el año 2003, ocasión en que Julia se  mantuvo hospitalizada durante un mes, controlando los dolores con morfina. Cuando luego de unos meses los médicos le señalaron que debería operarse una sexta vez, Julia decidió no hacerlo por temor a quedar inválida.

En ese período llegó a tomar 30 gotas de tramadol diarias, en combinación con otros cuatro tipos de analgésicos, lo que le provocó daños tanto en su hígado como en su riñón. Los médicos le prohibieron seguir consumiendo tramadol porque “me podía morir”, señala Julia.

PACIENTE En su búsqueda por recuperar calidad de  vida, Julia comienza a buscar alternativas  para sus dolencias. Una de las primeras  ocasiones en que se enteró del uso medicinal  del cannabis, fue en una peluquería. “Una  señora  me comentó que su hijo le daba un  cigarro de cannabis para calmar sus dolores  con buenos resultados”, relata. “Antes estaba  muy en contra de la marihuana; pensaba que  cómo iban a legalizar una droga para que  anduvieran todos volados y nada que ver.  Ahora soy la primera defensora de esta  planta”, asegura.

Ello, luego que su hija le comentara sobre el  trabajo de Fundación Daya y de su directora  ejecutiva, Ana María Gazmuri, como una  posible solución. Julia buscó información  por internet y se contactó con la directora de  la organización, asistiendo a su primera  consulta cannábica en Fundación Daya en  2015, donde recibió todos los conocimientos  necesarios para realizar su primera cosecha  de cannabis.

Con la materia vegetal ya disponible, Julia  participó en un taller de preparados  medicinales impartido por Andrea Acevedo,  fundadora de la organización Mamá West.  Actualmente Julia se trata con el doctor  Diego Cruz de Fundación Daya, quien le recetó resina y macerado de cannabis para el manejo del dolor de su síndrome lumbar, además de mantener el fármaco T4 que utiliza para el tratamiento de su hipotiroidismo.

“La señora Julia tiene antecedentes de espondilolistesis (afección degenerativa que se diagnostica cuando una vértebra se desliza hacia adelante sobre la de abajo), hernia al núcleo pulposo, hipotiroidismo y múltiples cirugías. Destaca en su historia un alto consumo de medicamentos, principalmente opioides, presentando una esteatosis hepática, es decir un hígado graso como efecto secundario por la alta ingesta de medicamentos”, relata el Dr. Diego Cruz, médico de Fundación Daya Santiago que lleva su caso.

“Al llegar eestaba con un macerado en una posología de 8 gotas cada 12 horas y luego de nuestra atención pasa a resina disuelta, con una mezcla de variedad balanceada, 1 de THC es a 1 de CBD de cepa Channel +, con un uso de 1ml. de resina disuelta en 29 ml en aceite de oliva. Y con una dosis inicial de 5 gotas cada 12 horas, la que se aumenta eventualmente según necesidad en el manejo de sus dolores crónicos intensos, pudiendo llegar hasta las 15 gotas”, señala.

Screenshot_2 copia Actualmente Julia trata sus dolores exclusivamente con cannabis medicinal,  lo que le permitió dejar definitivamente las gotas de tramadol que ingirió  durante 17 años, mejorando su calidad de vida de manera notoria, ya que  según relata, su día a día con la ingesta de medicamentos tradicionales era  bastante extenuante emocionalmente.

“Andaba idiota, estresada y de mal humor. El cannabis ha sido un muy buen  aliado para manejar el dolor, se lo recomiendo a todos. A quienes aún no  creen en sus propiedades medicinales, yo les cuento mi historia y les digo que  la consumo hace dos años y no me considero una tonta, ni me siento volada.  Hago todos mis deberes y me siento súper bien”, expresa.

“A pesar que tuvo una muy buena evolución, además se asoció a su caso el  uso de tintura en base a cannabis como un apoyo para crisis de dolor  articular. La evolución con el macerado ya había sido bastante significativa,  con dosis bajas, sin embargo persistían ciertos dolores que con una dosis  menor de resina disuelta tuvieron mejor evolución, sobre todo en trastornos del sueño secundarios, ya que como toda paciente con dolor crónico hay copatologías que son secundarias, principalmente del ánimo y en algunas ocasiones medicamentosas, como en este caso. En general, la Sra. Julia presentó una evaluación muy favorable y una diminución muy importante de los fármacos, con dosis que se van ajustando según las necesidades del manejo del dolor”, resume el Dr. Cruz.