El lunes 28 de marzo, el principal medio de comunicación de Magallanes, La Prensa Austral, publicó un interesante artículo sobre la organización hermana de Fundación Daya, Mamá Cultiva.

Este es el artículo publicado:

(Enlace Original)

 

“Llegamos a usar la Cannabis sativa porque ninguna cepa medicinal hacía efecto en nuestros hijos”. Con estas palabras comienza su relato Paulina Bobadilla, la fundadora de Mamá Cultiva, una organización que nació al alero de Fundación Daya y que busca ser una ayuda -entregando asesoría- para los padres que buscan una alternativa para sus hijos.

Mamá Cultiva fue fundada por su hija Javiera Canales, de 7 años, quien iba a ser sometida a una cirugía en la zona del cerebro. “Lo fundé por mi hija, la querían operar y le iban a abrir el cerebro. En ese momento, ya tomaba seis anticonvulsivos. La Javiera se sacaba las uñas, de la manos y pies. Los médicos me decían que era normal y eso lo puede generar un medicamento”, afirmó Paulina, quien agregó que su hija no ha necesitado ver a un neurólogo en todo un año y antes estuvo un año y medio sin medicamentos convulsivos.

Planteó que gastaba 600 mil pesos sólo en medicamentos y otros 50 mil pesos en la neuróloga, y de eso la isapre reembolsaba 11 mil pesos. “No vives, estás siempre endeudado, pero todo eso cambió, nuestra hija está conectada, va al colegio, ya no se saca las uñas, ya no vive en un mundo paralelo, porque antes tocaba cosas en el aire, pero todas esas cosas el médico no las dice”, sostiene, enfatizando que este tipo de medicina llegó a darle paz: “Nuestra vida era tortuosa y llena de tristeza, donde te quieres morir junto a tu hijo, no quieres que esté en la clínica y necesitas una vida normal, pero eso no te lo da la medicina tradicional”, sentenció.

Otra de las madres que es parte de Mamá Cultiva es Jessica Segovia Muñoz, quien se acercó a la fundación por su hija Antonia Velásquez Segovia, de 3 años y 4 meses. Esta afirma que la epilepsia refractaria no responde a un tratamiento tradicional. “En el Centro de Rehabilitación, me contacté con otra mamá y a través de ella iniciamos el tratamiento. Acá en Punta Arenas no teníamos como conseguirlo, así que hablamos con un familiar de ella y pudimos conseguir la resina y ahí comenzamos el tratamiento”, enfatizó.
Mejora en 15 días

Recordó que a los 15 días su hija comenzó a mejorar, a tener cambios que se hicieron más evidentes en el tiempo. Ahora está mucho más atenta y conectada. “La Antonia tiene otras patologías, su diagnóstico de base es un trastorno neurológico llamado lisencefalia, pero cuando comenzamos con el tratamiento estaba más abierta a los estímulos y se dieron otras mejoras, aparte de bajar los espasmos (de la epilepsia). Mi hija podía llegar a tener 50 espasmos diarios, con la Cannabis los disminuyó a la mitad en una primera instancia y luego llegamos a cero. En el primer mes, ya se hizo evidente la mejoría».

Por lo mismo, invitó a otras mamás a no tener miedo a intentarlo. “Esto (aceite de Cannabis) le calmó las crisis, disminuyó los espasmos, tiene un mayor rango de movimientos, responde y se ríe, cosas que antes no hacía, fue un tremendo cambio”, destacó.

Otra de las mamás que es parte de esta Fundación es Vanessa Hernández, quien tras ver un reportaje comenzó a averiguar para buscar ayuda para su hijo Nicolás Páez, de 10 años. Una prima aprendió a hacer el aceite y durante seis u ocho meses los ayudó. “Al mes comenzamos a notar los cambios, pudo dormir y dejó de tener crisis, que le daban súper fuerte. Esto es caro, por eso comenzamos a cultivar nosotras mismas”, puntualizó.

Nicolás tenía dos o tres crisis en un mes, pero desde que comenzó a usar el aceite no ha vuelto a tenerla. Y eso lo sabe su médico tratante. “Está incluso en su ficha y siempre nos preguntan cómo está evolucionando”, comentó.

No necesariamente la madre espera un milagro, sino que apuesta porque supere las crisis y si tiene otros avances, mejor todavía.

Visita la página de Mamá Cultiva en www.mamacultiva.org