Bastián Fajardo llevaba una vida completamente normal en su ciudad natal, Copiapó. Era un excelente alumno y gozaba de buena salud hasta que en julio de 2016 comenzó a sentir fuertes puntadas en su ojo derecho, acompañadas de vómitos y náuseas. Tras viajar a Santiago de urgencia, Bastián ingresa a pabellón, pues el diagnóstico arrojó un tumor cancerígeno en el cerebelo.

En la clínica Alemana a Bastián se le extrajo un meduloblastoma –un tumor intracraneal que se origina a nivel del cerebelo–, quedando estable. Su madre Noelia Martínez considera este panorama como un milagro, debido a que los niños sometidos a este tipo de operación tienen secuelas con el habla o problemas motores.

Una parte del tratamiento contempló 30 días de radioterapia, proceso que hizo que Bastián comenzara a sentir dolores en gran parte de sus extremidades y huesos. Si bien tanto Noelia como el padre del pequeño, Alejandro Fajardo, conocían las propiedades medicinales del Cannabis, no pudieron tratar en un comienzo a su hijo con los extractos de la planta debido a que desconocían cómo manufacturar las preparaciones medicinales.

Fue entonces que un primo de Noelia les informa sobre la existencia de Fundación Daya y del trabajo que la organización realiza con el cannabis medicinal. “Al ser de región, desconocíamos sobre la existencia de una Fundación que trabajara con el Cannabis medicinal. En la actualidad estamos muy agradecidos de su trabajo”.

  Una vez iniciado el tratamiento los cambios en Bastián fueron notorios  desde los primeros días, relata su madre. El tratamiento post  operatorio incluía quimioterapias, las cuales provocaban fuertes            dolores los que fueron paliados con aceite de cannabis. “Hoy mi hijo no  sufre de dolores y todo gracias al cannabis, porque antes de su    consumo los dolores tanto estomacales como musculares, eran terribles  y no cesaban”.

 Uno de los episodios que más marcó a Noelia fue cuando no se le pudo    administrar cannabis por dos días, pues debía internarse una noche  para recibir el tratamiento de la quimioterapia. “Bastián sufrió de tanto  dolor estos días, que hoy prefiere no acordarse de este episodio”, relata  su madre. Posteriormente, en otra sesión de quimioterapia, Noelia le  administró una dosis más alta para no repetir la experiencia anterior.  El resultado: Bastián durmió excelente esa noche, sin dolores y de  corrido.

 “La cannabis es maravillosa, es casi un milagro para mi hijo. Cuando  comenzaron las radioterapias y las quimioterapias, todo cambió. No  podía caminar bien, su fuerza corporal bajó drásticamente. Pero gracias  al cannabis mi hijo ha tenido una mejor calidad de vida, porque no  tiene dolor y eso es un gran alivio”, relata la madre.

 Además de ayudar en un 100% a combatir los dolores producto de las  quimioterapias, su madre piensa que la planta también ha ayudado a  recuperar el cabello de Bastián, ya que tras la operación quedó  completamente calvo. “Le tengo tanta fe a la Cannabis y considero que  su crecimiento capilar en los últimos meses se debió al consumo de  aceite. Su ánimo mejoró. Está más optimista y contento, porque ha  evolucionado bien, dentro de lo difícil y duro que ha sido el camino,  pues no hay palabras que describan todo este proceso”, señala Noelia.

 

En la actualidad Bastián y su familia se encuentran estables. De las ocho quimioterapias ya van cuatro, proceso que ha podido vivir sin grandes problemas gracias al aceite de cannabis que ayuda a disminuir sus dolores: “Estamos de pie y queremos seguir adelante con optimismo y fe. Como mamá recomiendo el cannabis a ojos cerrados. Todo ha sido beneficioso para Bastián. No tengo ningún reparo con el cannabis medicinal”.

Para Noelia la ciudadanía no debería dudar en probar esta medicina: “Ha sido una bendición grande. Gracias a Fundación Daya tuve la posibilidad de comenzar este camino, porque sola no podría haber llegado a esto, pues una se bloquea, se ciega cuando tienes tantas preocupaciones” concluye.