Por Jorge Muñoz Rubilar

El Mercurio de Calama 

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DAYA. El objetivo es el autocultivo y la administración es a través de gotas y resina de cannabis.

Jaime Marcial y Manuel Valencia son dos loínos que están siendo tratados con aceite de cannabis, quienes han sentido una notable mejoría en su estado de salud.

El primero es un hombre de 39 años y desde el 2015 se incorporó a la Fundación DAYA. Cuenta que su condición médica deriva en una gota tofácea e insuficiencia renal crónica.

Es uno de los primero pacientes de la entidad y relata que “antes que empezara con la fundación yo estaba súper mal, no me podía mover, sentía dolores muy fuertes y gracias al tratamiento he sentido varios cambios, los dolores son menos y más estables.

Marcial agregó que “antes me trataba con medicamentos que me recetaba el hospital, pero me sentía peor. En cambio, con la cannabis sinceramente me ha cambiado la vida”.

En tanto, Manuel Valencia, paciente de DAYA, tiene 25 años y padece una insuficiencia renal crónica hemodiálisis e hipotiroidismo y al igual que Jaime, es uno de los primeros pacientes de la fundación.

“El cambio ha sido significativamente para bien, porque sufro dolores constantes. Pese a mi edad, me siento como un abuelo de 80 años, con dolores de huesos. Cuando consumo la cannabis los dolores pasan, quizás no me quita el dolor para siempre, pero me calma cuando éste es insoportable”.

Tratamiento

El médico de la fundación, Ismael Vicencio, explica una diferencia fundamental entre la cannabis y los medicamentos legales.

“No se ha declarado una dosis letal por consumo de cannabis, en cambio, los medicamentos tienen una dosis letal. Un ejemplo rápido, el paracetamol, donde si te tomas 12 pastillas seguidas, te mueres de una falla hepática fulminante”.

Vicencio añade que desde el área médica los pacientes tratados responden de una manera muy favorable. “Lo que más manejamos en la fundación, diría que el 80% es algún tipo de dolor, hay casos donde las personas son más sensibles al cannabis, por lo que hemos bajado las dosis. Si sigue respondiendo de la misma manera, se le corta el tratamiento y se le asignan otro tipo de remedios convencionales, pero, en general, casi todos nuestros pacientes redujeron sus niveles de dolor”.

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Asimismo, el psicólogo de la fundación, Javier Villalobos, relata desde que está en la fundación, casi todos los pacientes a los cuales ha entrevistado le comentan que han tenido un cambio positivo en sus condiciones médicas.

“Muchos pacientes me relatan que sus dolores han bajado, algunos que sufren de insomnio pueden dormir en las noches y otros casos, donde los pacientes no tienen movilidad en sus cuerpos, la recuperan, incluso pueden caminar, cuando antes no lo hacían”.

Ambos profesionales quisieron dejar en claro que su objetivo como fundación no es el incentivo del uso de cannabis para cualquier persona. Ellos, como entidad médica, lo que buscan es ayudar y enseñar a pacientes que están capacitados para recibir el tratamiento e inculcarles conocimientos de autocultivo y suministración.

Efectos nocivos

El médico Ismael Vicencio manifestó que al igual que cualquier otro tratamiento, “el medicamento de la cannabis lo vemos como un tratamiento más. Todos los medicamentos tienen un efecto positivo y negativo, el cannabis no está libre de esto y todo dependerá de la dosis”.

Algunos de los efectos pueden ser: somnolencia, confusión, taquicardia y cuando la dosis es muy alta, se genera paranoia y crisis de pánico, que serían las reacciones más graves que podrían afectar a un paciente. Generalmente, estas condiciones se dan por la administración de cannabis vía inhalatoria.

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