“EL CANNABIS LE SIRVIÓ A MI HIJO PARA SER FELIZ”

Cristóbal tiene seis años y fue diagnosticado con un autismo severo hace cuatro. Lleva más de un año tratándose exclusivamente con cannabis y según Cecilia, su mamá, el cambio ha sido impresionante. “Realmente nos ha cambiado la calidad de vida y espero que este testimonio sirva para que muchas madres que pasan por esto mismo pierdan el miedo y se atrevan”, cuenta.   

Cristóbal es el hijo más chico de Cecilia, el concho. Sin embargo, a los 10 meses ya notaba que su hijo era diferente. “Se bajaba de la cama y caminaba solo, hacía poco contacto visual y no hablaba tanto. Era muy hiperactivo”.

Pensando en que sólo necesitaba contacto con otros niños, Cecilia puso a Cristóbal en un jardín Junji. “Fue una pésima experiencia. Hacía crisis y era súper destructivo, rompía cosas. No comía en todo el día, a menos que fuera yo a dársela. Las tías me fueron a ver a la casa, a decirme que no podían seguir con él en clases. La directora incluso me dijo que mi hijo tenía Asperger, que nunca iba a ser un niño normal y yo tenía que aceptar eso y tener un duelo. En ese momento, no tenía ningún diagnóstico”, cuenta.

Cecilia llevó a Cristóbal a 4 neurólogos antes de tener un diagnóstico definitivo. Sin embargo, todos optaban por medicarlo. Le recetaron risperidona, un fármaco usando normalmente para la esquizofrenia. “Mi hijo estaba con 38 gotas en la mañana y 38 en la noche, y no había ningún cambio. Seguía con crisis de agresividad y sin ningún contacto con sus compañeros o hermanos”.

Encontrar un colegio que pudiese realmente hacerse cargo de Cristóbal fue un proceso muy difícil. Por su trabajo como terapeuta, Cecilia tuvo la suerte de conocer a alguien que le recomendó el actual colegio de Cristóbal. Se trata del Centro de Recursos Educacionales Persevera de Chillán, un espacio donde Cristóbal ha podido formarse con los cuidados adecuados para su autismo.

“Aunque estaba en un excelente colegio, con terapeutas especializados, Cristóbal seguía con crisis y no parecía mejorar. Una paciente me recomendó que probara con cannabis, y aunque tenía algunos prejuicios con el tema, ya no tenía nada que perder”, afirma. Cecilia le preparó una leche con hojas y vio cambios de inmediato. Siguió investigando, para ver las mejores opciones para su hijo y entregarle el mejor tratamiento posible.

Así llegó a Fundación Daya Chillán, quienes le enseñaron sobre las diferentes cepas para cada tratamiento, las dosis más adecuadas para Cristóbal y los modos de uso. “En un comienzo partimos con macerado, pero nos dimos cuenta de que lo que más efecto hacía era la resina. El cambio ha sido impresionante. Ahora va al baño solo, conversa, me pide que le lea cuentos. Hoy, Cristóbal tiene una relación con sus hermanos”.

“Veo a mamás que están igual de complicadas como lo estuve yo y mi consejo para ellas es que no tienen que estar solas en este proceso. Para mí, estar acompañada por Fundación Daya ha sido un alivio. Ellos son profesionales, saben lo que hacen y los pueden orientar”.

Cristóbal lleva más de un año y medio en tratamiento y no ha vuelto a tener crisis. “El avance de mi hijo en este tiempo ha sido rotundo. Ahora habla, se conecta, está tranquilo. Que un niño autista sienta y esté conectado con sus emociones es algo que nunca pensé que iba a ser posible. Realmente el tratamiento con cannabis ha cambiado la vida de mi familia”.

El camino de Cecilia para tratar a su hijo no ha sido fácil. En diciembre del 2016 Carabineros llegó a su casa por la denuncia de su vecina. Las dos plantas que tenía fueron incautadas, dejando a Cristóbal sin tratamiento por un largo tiempo.

“Hay mucha ignorancia y desconocimiento. A mi el cannabis me cambió la vida, arregló mi matrimonio, independiente de que la vecina me haya causado un problema. Espero que este testimonio sirva para darle esperanza a más personas”, afirma.

Hoy Cristóbal está exclusivamente con tratamiento en base a cannabis. “Antes vivía con herpes y con mucha agresividad. Ahora no le sale ninguno y dejó de pegarse. En definitiva, el cannabis le sirvió a mi hijo para ser feliz”.