Fundación Daya y Mamá Cultiva rechazan absolutamente las desinformadas  declaraciones del director del Senda, Carlos Charme, al afirmar, en diversos medios de comunicación, que no hay evidencia que respalde los beneficios terapéuticos del cannabis.

Sus dichos no solamente son absolutamente falsos, sino que además recuerdan las afirmaciones que se hacían en la época más dura  del prohibicionismo, desechando toda evidencia y sosteniendo un discurso exagerado, atemorizante y alejado de la realidad. De hecho, uno de los efectos de casi 60 años de prohibición sobre el cannabis, incluida en la lista I de drogas desde la Convención Única de 1961 de Estupefacientes, fue retrasar de manera significativa los avances en su investigación, quedando desfasada en relación al avance del uso clínico del cannabis y los cannabinoides en el mundo entero. A pesar de lo anterior, para muchas patologías dicha evidencia ya es suficientemente sólida, para muchas otras se encuentra actualmente en construcción, y Chile juega un rol pionero en dichas investigaciones.

Hoy el mundo está cambiando y son muchos los organismos internacionales que reconocen los beneficios terapéuticos del cannabis.

La Organización Mundial de la Salud cambió su posición sobre el cannabis y recomendó a la ONU sacarlo de la lista de las drogas más peligrosas y sin propiedades medicinales.  Asimismo, pidió reclasificar los extractos y tinturas de Cannabis a la lista III, donde se encuentran las preparaciones farmacéuticas con baja probabilidad de abuso.

Con este informe se acaba la discusión sobre si es o no medicinal el cannabis, duda que se intenta instalar en Chile con el fin de frenar el avance de la Ley Cultivo Seguro.

Al parecer en nuestro país algunos pretenden olvidar que el Estado chileno ya ha reconocido oficialmente el año 2015 el uso médico del Cannabis al modificar los DS 404 y 405 del Reglamento de Estupefacientes y Psicotrópicos, respectivamente, con el objeto de facilitar el acceso a tratamientos y medicamentos derivados de la especie vegetal cannabis sativa. El Instituto de Salud Pública podrá autorizar y controlar el uso de cannabis, resina de cannabis, extractos y tinturas de cannabis para la elaboración de productos farmacéuticos de uso humano.    “Las especialidades farmacéuticas que contengan cannabis, resina de cannabis, extractos y tinturas de cannabis podrán expenderse al público en farmacias o laboratorios mediante receta médica retenida con control de existencia.”, señala dicha modificación. Esto se armoniza y complementa con la ley 20.000, que permite el cultivo de Cannabis para “uso personal exclusivo y próximo en el tiempo”, incluyendo su uso medicinal.

El Parlamento Europeo también ha reconocido el uso medicinal del cannabis, pidiéndole a los Estados miembros que desarrollen una estrategia global para garantizar la investigación, el desarrollo, la autorización, la comercialización y la vigilancia de productos derivados del cannabis.

Además, la reciente revisión realizada por las Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina de EEUU, de más de 10.000 resúmenes de artículos publicados, concluye que “existe evidencia conclusiva o sustancial de que el cannabis y/o cannabinoides son efectivos en el tratamiento del dolor crónico en adultos, como antiemético para náuseas y vómitos inducidos por quimioterapia y en el tratamiento de la espasticidad experimentada por pacientes con esclerosis múltiple.”

La evidencia es contundente para afirmar que el cannabis sí tiene propiedades terapéuticas y medicinales. Hoy son más de 35.000 los pacientes que se benefician de estos tratamientos a diario, acompañados por sus médicos, ya sea comprando fitofármacos estandarizados y de calidad o cultivando en casa.

El autocultivo ha permitido, a su vez, alejar a los pacientes del mercado negro de cannabis y sus derivados, mercado que conlleva un grave riesgo sanitario y poca eficacia terapéutica para los usuarios. El autocultivo medicinal de Cannabis, lícito en Chile, como hemos señalado, está descriminalizado también por países como Colombia, Jamaica, Holanda, España, Suiza, República Checa, y regulado en Uruguay, Canadá, y en Estados Unidos en los Estados de Alaska, Arizona, California, Colorado, Columbia, Hawai, Maine, Massachusetts, Michigan,  Montana, Nevada, Nueva México, North Dakota, Oregon, Rhode Island, Vermont y Washington.

Las declaraciones del director del Senda sólo evidencian un desconocimiento total de la realidad chilena e internacional y un intento por evitar la aprobación de Ley Cultivo Seguro, una modificación al Código Sanitario que permitirá a los pacientes que cuenten con una receta médica cultivar sus plantas sin miedo a incautaciones, además de respetar la autonomía y soberanía personal en la gestión de su salud y bienestar.