Daniela y su hijo Cristobal

Cristóbal Felipe Harán Campos, 4 años 8 meses RUT: 23.486.481-5

Un día 8 de febrero del 2011, a la edad de 2 meses 14 días, llevamos a nuestro bebé a una Neuróloga infantil en Concepción, ya que el diámetro de su cabeza había aumentado 6 cm desde su último control que había tenido hace 20 días. Después de examinarlo nos dijo que se trataba de una hidrocefalia. Hasta ahí el panorama ya no era bueno, inmediatamente le tomaron un scanner y se trataba de un tumor cerebral. Ha sido el dolor más tremendo que hemos sentido con mi marido.

Recuerdo que la doctora nos pidió que nos fuéramos inmediatamente al Sanatorio Alemán porque nos estaban esperando con la cama en UCI lista, fuimos al auto y nos abrazamos los 3. Lloramos al vivir la muerte tan de cerca.

Ese mismo día a Cristóbal, grave, le indujeron un coma por que la presión que tenía en su cabeza era demasiada. A eso de las 23 hrs le hicieron una resonancia, el neurocirujano nos dijo que lo que tenía Cristóbal era muy malo, de ahí en adelante fue luchar por su vida, los Oncólogos no querían empezar tratamiento sin antes saber qué tipo de tumor tenía y los neurocirujanos no se atrevían a operar por encontrarse en el centro del cerebro, finalmente se hizo la biopsia con una máquina que se arrendó en Santiago, la cual decía que el tumor de Cristóbal se trataba de un astrocitoma anaplásico. Pronto comenzaríamos con la quimioterapia, que a pesar de tratarse de un tumor de alto grado el protocolo de quimio era para tumores de bajo grado.

Dentro de los 18 meses que estuvo con quimioterapia pasamos por un sin fin de inconvenientes, entre ellos una hiponatremia severa que causa mucho daño neurológico, constantes transfusiones de sangre, decaimiento, inapetencia. Pero salimos adelante victoriosos y ya el tumor había desaparecido y sólo quedaban restos encapsulados de tumor.

El tumor de 6 cm que tenía Cristóbal lo dejó con múltiples secuelas, retraso global de su desarrollo sicomotor y casi sin visión.

El año 2013 llegamos a Santiago porque mi esposo vino a realizar su beca de especialización en neurología adultos, nos dedicamos a rehabilitar a Cristóbal en centros especializados, e iba todo marchando bien, incluso empezó a ir al colegio. El 13 de Marzo del 2015, realizamos resonancia de control, creíamos que sería un mero trámite, pero no fue así. La resonancia nos decía que el cáncer había vuelto. Fue una mala sorpresa para nosotros, no nos explicábamos como no presentó síntomas de tener 3 tumores en su cabeza, el más grande de 5 cm, nos fuimos al auto y volví a tener esa sensación que ya había olvidado, ese miedo a perderlo, el terror a su muerte.

Inmediatamente con mi esposo dijimos que no le haríamos radioterapia por todos los contra que tiene y que veríamos la posibilidad de hacerle quimio siempre y cuando fuera algo muy suave. No someteríamos a Cristóbal, a nuestro hijo amado a procedimientos muy invasivos y que finalmente le perjudicarían su calidad de vida. Fue un par de días después, que mi amiga de concepción Andrea Bello me dice que confiemos en la cannabis medicinal. La verdad no lo pensamos dos veces y el día 21 de marzo nos reunimos con Ana María Gazmuri, quien nos abrió las puertas de su casa y con quien pudimos aclarar nuestras dudas. Después de eso apareció un angelito y ese mismo día comenzamos con cannabis.

Hemos leído sobre el tema “Cannabis en tumores cerebrales”, me comuniqué vía correo electrónico con uno de los científicos españoles que hicieron los estudios del Thc.

Llevamos 4 meses con cannabis y hemos pasamos de tener un niño que se sentía como si algo le molestara, se pegaba mucho, en el colegio dormía o mañoseaba la mayor parte de la jornada a tener un niño que se conecta con su alrededor, que todos los días la tía en el colegio me dice que se porta excelente, que participa en todas sus clases muy motivado, que por primera vez sentí que él me reconoció al oír mi voz, un niño que por primera vez se voltea cuando alguien dicen su nombre, un niño que quiere pasar más tiempo en la calle paseando que estando en el departamento, un niño que por primera vez está moviendo con intención su brazo derecho que casi no tenía movilidad. Cristóbal hoy mantiene muy bien su postura al sentarse, cuando le hablo, aparte de voltearse y mirar hacia donde estoy, comienza a emitir ruidos como si me estuviera conversando, ruidos que muchas veces han terminado en un hermoso “MA!”.

Cannabis para nosotros ha sido un despertar de nuestro hijo, y si bien no sabemos por el momento como ha avanzado su tumor, estamos felices de verlo feliz y que está logrando hacer cosas que antes eran impensadas!

Cannabis es vida!