El sábado 23 de marzo se realizó en Base Pública el Conversatorio “La Voz de los Médicos que aplican Terapias basadas en Cannabis”, con una gran asistencia de público. También se dio a conocer el documento “Manifiesto de Apoyo a las Investigaciones con Cannabis y al Tratamiento con sus Derivados”, suscrito por cerca de doscientos médicos, investigadores y otros profesionales de la salud. Se trató de un evento necesario en el contexto del debate de #LeyCultivoSeguro; la voz de usuarias y sus médicos tratantes es una voz imprescindible, en una discusión que no puede ser capturada por el prohibicionismo ni por la gran industria farmacéutica.

Más de ochenta asistentes llenaron la sala de Base Pública, donde realizamos un exitoso conversatorio que reunió a médicos, profesionales de la salud y pacientes, para abordar el estado de la experiencia clínica nacional en la prescripción, acompañamiento y supervisión de tratamientos basados en cannabis aplicados a diversas patologías. También conocimos los emocionantes relatos de pacientes que mejoraron su calidad de vida gracias al tratamiento con cannabis.

Al inicio del diálogo, se dio a conocer el documento “Manifiesto de Apoyo a las Investigaciones con Cannabis y al Tratamiento con sus Derivados, suscrito por cerca de doscientos médicos, investigadores y otros profesionales de la salud.

Este manifiesto hace un llamado internacional a los gobiernos de América Latina y sus parlamentos para facilitar el acceso al cannabis medicinal y terminar la criminalización de los usuarios medicinales. En tal sentido, el manifiesto destaca el avance que está ocurriendo en Chile respecto de la Ley de Cultivo Seguro, la que busca resguardar el derecho a disponer de una medicina efectiva a partir de la autogestión, supervisada por médicos tratantes. Se destaca la prioridad para detener en nuestro país la persecución de usuarios de cannabis medicinal, ya que es un grave atentado a los derechos humanos el procesar penalmente a personas por cultivar cannabis para resolver un problema de salud. Finalmente, en el manifiesto se pide estimular el desarrollo de investigaciones sobre los usos terapéuticos del cannabis y los cannabinoides.

La conversación comenzó con la exposición del Dr. Ramiro Zepeda, investigador doctorado en farmacología y director del Centro de Alivio del Dolor, quien destacó que la lucha por el cannabis medicinal va más allá de la legalidad: “se trata de recuperar la autonomía de los pacientes, y el derecho a decidir. El conocimiento no está cerrado a las castas científicas; el conocimiento es de todos”, afirmó.

Por su parte, la doctora María José Díaz relevó la importancia de estas instancias para discutir un factor que la lógica elitista olvida: la experiencia de los pacientes. “Los médicos estamos tan estructurados o pauteados en una especie de élite con restricciones muy rígidas y nos hemos apartado del camino de la salud. El cannabis nos trae la oportunidad de volver a construir bienestar y democracia desde la autonomía que este tipo de terapias han despertado”, sostuvo la médica salubrista.

El panel continuó con la presentación del doctor Ivo Vukusich, quien habló de los diferentes modos de hacer medicina que existen. La medicina industrial es la que conocemos mayoritariamente; sin embargo, existen otras formas de ejercerla, desde el ámbito social, la que sin dejar el aspecto científico “entiende que los problemas no se solucionan exclusivamente con fármacos, sino que con cambios estructurales”, explicó.

“El cannabis nos cambia la forma de entender la salud, enfocándose en una medicina del buen vivir, que integra a los diferentes actores y recupera la fuerza del sentido común”, comentó.

El panel médico avanzó con las presentaciones de los médicos de Fundación Daya, los doctores Diego Cruz y Patricio Silva, quienes hablaron desde su experiencia clínica con pacientes de patologías complejas, que encuentran en el cannabis alivio a sus padecimientos, incluyendo personas que sufren glioblastoma de alto grado, una variedad muy agresiva de cáncer.

Para el doctor Diego Cruz es muy importante el concepto de calidad de vida. “Me emociona ver a tantos pacientes presentes aquí. Como doctor me importa reforzar el autoconocimiento y la creación de una red de apoyo. Hay que apuntar a nuevas prácticas que nutran el Buen Vivir”, afirmó.

En un momento muy emotivo, el doctor Patricio Silva repasó los efectos adversos de medicamentos como el tramadol y la pregabalina para tratar el tan extendido dolor crónico en nuestra población. La larga lista de efectos secundarios incluye síntomas que van desde náuseas hasta convulsiones y colapsos cardiovasculares. “Se ataca el cannabis, que tiene menos efectos adversos, sin ofrecer otra alternativa”, reflexionó el médico.

Para el doctor, el modelo de atención de Fundación Daya permite generar un impacto mayor en el bienestar del paciente, al entender lo que le ocurre. “Generalmente llegan pacientes maltratados por el sistema y polimedicados. En nuestra práctica clínica nos tomamos 45 minutos para escuchar al paciente y poder acompañar mejor e impactar más efectivamente en su recuperación”, detalló, cerrando la sección médica del conversatorio.

Al inicio del panel de pacientes, tuvieron especial relevancia los testimonios entregados por Paulina Bobadilla, fundadora y presidenta de la Fundación Mamá Cultiva; Winy Protasowicki, miembro de Fundación Mamá Cultiva, Tegualda Inostroza y Elizabeth Gysling; pacientes usuarias de cannabis medicinal, quienes relataron las decisiones que tomaron como pacientes y los beneficios que el uso de la planta tuvo en sus vidas.

Para Paulina, el camino no ha sido para nada fácil, lleno de enfrentamientos y ataques por parte de quienes se niegan a ver una realidad que hoy existe; una realidad que evidencia los beneficios del cannabis medicinal, pero también del abandono por parte de las instituciones. “El Estado no se hace cargo del dolor y las graves patologías de nuestros niños. Nosotros nos hemos hecho cargo con cannabis medicinal y necesitamos la #LeyCultivoSeguro para protegernos del mismo Estado ahora. Mientras algunos niegan esto, nuestros pacientes son allanados, tirados al piso, revueltas sus casas y detenidos por querer mejorar sus vidas”, contó.

Winny, mamá de Guille vivió en carne propia el miedo que se siente cuando llegan carabineros a tu casa. Luego de recibir una denuncia por tenencia de plantas, cuatro funcionarios de Carabineros se presentaron en su domicilio. Ella confirmó la tenencia de plantas y exhibió su carpeta que demostraba el destino medicinal de las plantas, mostrando el diagnóstico de Guillermo, su hijo que padece una epilepsia refractaria catastrófica, y se trata con cannabis medicinal desde el 2014, con excelentes resultados. “Si bien fui absuelta, vivo con el temor constante de que vuelvan y me quiten el tratamiento del Guille, porque yo no voy a dejar esta terapia para mi hijo. Por eso necesitamos la #LeyCultivoSeguro”, contó.

Una situación similar vivió Tegualda, quien usa cannabis medicinal para la Esclerosis Múltiple de su madre y para tratar su depresión. “Cuando llegó Carabineros me hicieron sentir como delincuente; el miedo a que vuelva a pasar es latente. Esto es una clara violación a los derechos humanos, no me pueden impedir mi bienestar físico: ¡es inhumano!”, puntualizó.

Los emotivos relatos de pacientes finalizaron con el testimonio de Elizabeth, psicóloga que padece de cáncer. Para ella el cannabis fue necesario para poder resistir las quimioterapias. “El cannabis reemplaza lentamente la sensación de malestar, de envenenamiento, de cansancio y la transforma en bienestar y tranquilidad”, afirmó.

El cannabis medicinal está legalizado en Chile desde el año 2015 con el cambio de los decretos 404 y 405 de estupefacientes, lo que ha permitido registrar un fármaco importado con THC y CBD, que se puede obtener en farmacias, además de la autorización provisoria de uso personal del primer fármaco chileno en base a cannabis, también con THC y CBD. Aun así, la principal vía de acceso en Chile sigue siendo al autocultivo, ya que permite generar una amplia gama de productos con diversas concentraciones y formatos. Pese a esto, la realidad es que hoy son muchos los pacientes que viven en constante miedo de quedarse sin la materia prima para su medicina.

Estamos viviendo un momento decisivo: no ha sido fácil abrir el camino al uso medicinal de cannabis, y más difícil aún ha resultado lograr el pleno respeto del nuestro derecho al cultivo personal de nuestras plantas medicinales. Hoy más que nunca necesitamos el apoyo de toda la comunidad para evidenciar la realidad de los más de los 35 mil pacientes que, supervisados por sus médicos, han decidido optar por un tratamiento con cannabis medicinal, mejorando su calidad de vida.

Necesitamos proteger el derecho a cultivar cannabis cuando esta ha sido prescrita por un médico, por lo que les invitamos a manifestar su apoyo en nuestras redes sociales, para que se escuche mucho más fuerte nuestra voz, voz que viene desde el dolor pero también desde certeza de la justicia de nuestra causa.