A un año de que la Cámara de Diputados aprobara la Ley Cultivo Seguro, por una abrumadora mayoría, hoy conocemos la retrógrada postura del Colegio Médico en relación a este proyecto de ley, que busca proteger de manera eficaz el derecho al autocultivo con fines medicinales, evitando la incautación de las plantas al existir una prescripción médica. Postura que resulta una burla, al afirmar que “nadie se va a la cárcel por consumir, sino que por traficar. Este proyecto no es necesario ni adecuado para prevenir que traten como delincuentes”.

Parece que la desconexión del gremio con la realidad es tan abismal, que prefieren cerrar los ojos a la cruda realidad: durante este año los pacientes usuarios de cannabis medicinal siguen viviendo bajo la amenaza constante de ser allanados, sus plantas arrebatadas y destruidas, siendo tratados como delincuentes, solo por su legítima opción terapéutica, viendo así vulnerados su derecho a la salud y a la vida. Sobran los ejemplos.

El 9 de abril, el Juzgado de Garantía de Limache levantó el arresto domiciliario impuesto durante once meses a un paciente con dolor rotuliano severo crónico. El 11 de abril la Corte Suprema acogió en forma unánime un recurso de amparo de la Defensoría Penal Pública revocando el arresto domiciliario de un padre que cultivó cannabis para su hijo con autismo. En tanto, el 15 de abril el Juzgado de Garantía de Valdivia sobreseyó a una mujer de 77 años que cultivó dos plantas para tratar dolores producto de la artrosis. Feliciano Canales, paciente diagnosticado con artrosis de cadera, estuvo privado de libertad seis meses antes de ser absuelto, por ser lícito el uso destinado a su cultivo.

Dramas como estos ocurren cotidianamente, a pesar de que el cultivo para fines medicinales no constituye una figura delictiva, tal como reiteradamente lo ha señalado el vocero de la Corte Suprema, magistrado Lamberto Cisternas.

En este escenario amenazante, es esperanzador recordar el resultado de la votación en la Cámara de Diputados: ciento veintiún votos a favor y solo seis en contra. Abrumador apoyo parlamentario para una ley que lo único que busca es garantizar este derecho ya contemplado en la ley 20.000, evitando así la incautación de las plantas de cannabis de los usuarios medicinales.

Querer derribar la Ley Cultivo Seguro es ir contra la realidad, y eso es lo que busca el Colmed. Y con esto, solo se logrará vulnerar a miles de pacientes, de todas las edades y estratos socioeconómicos, con muy diversas patologías. Ellos hoy ya cultivan bajo la supervisión de sus médicos tratantes, con su debida prescripción en la que se especifica la cepa a cultivar, el formato a usar y las dosis indicadas. Esto ha permitido mejorar la calidad de vida no solo de esos usuarios medicinales de cannabis, sino también de todo su grupo familiar y entorno cercano. A pesar de esta innegable realidad, la amenaza que se cierne sobre ellos sigue existiendo hasta que la ley sea aprobada en el Senado. Para ello primero debe ser puesta en tabla en la Comisión de Salud en julio de este año, a lo que se comprometió su presidente, el senador Rabrindranath Quinteros.

Pocas veces encontramos tanta sintonía entre una votación parlamentaria y la ciudadanía: según reciente estudio IPSOS, realizado en 29 países, Chile lidera en el porcentaje de apoyo ciudadano a la legalidad del uso medicinal del cannabis, con un 76%. Hace un mes y medio nuevamente decenas de miles de personas salieron a la calle y fueron parte de la más pacífica y familiar de todas las marchas, la Marcha Cultiva Tus Derechos, en su versión número 15, en la cual la exigencia de la aprobación de la Ley Cultivo Seguro fue una de las principales consignas. No solo se escuchó fuerte y clara la voz de las madres que cultivan para sus hijos, agrupadas por Fundación Mamá Cultiva; Pedro Neira, vocero de la Fundación Tata Cultiva, la que reúne a usuarios de cannabis de la tercera edad, abogó por la libertad terapéutica del adulto mayor. Presente estuvo también parte del equipo médico y terapéutico de Fundación Daya, firmemente comprometido con los derechos de los pacientes.

Frente a esta realidad, en el sentido contrario de lo señalado por el Colegio Médico, lo que corresponde es seguir avanzando en formación y capacitación de equipos clínicos para que puedan acompañar apropiadamente a los usuarios, profundizar en la educación para las comunidades de pacientes, garantizándoles la libertad de elegir su camino terapéutico, teniendo el derecho a ser tratados con dignidad y empatía. Este es el camino de las médicas y los médicos comprometidos con el bienestar de sus pacientes. Esta es la preciosa oportunidad que nos abre el uso medicinal del cannabis en estos tiempos de mercantilización de la salud, de atenciones frías, breves e impersonales; esta alternativa terapéutica altamente personalizada nos desafía a recuperar el vínculo horizontal y amoroso entre el paciente y su tratante, en línea con la corriente de la Medicina del Buen Vivir.

¿Será que el Colegio Médico, que el año 2014 apoyaba abiertamente el uso medicinal del cannabis, hoy cree que es correcto que a esos pacientes el Estado los persiga y criminalice, como ocurre todos los días en Chile? Al parecer, así es. Porque evitar la vulneración de los derechos de miles de pacientes es el principal objetivo de ésta ley; de eso y de nada más, se trata la Ley Cultivo Seguro. Por la salud, la dignidad y la seguridad de miles de pacientes, que no dejarán de cultivar, y por el respeto a cientos de médicos que no dejarán de prescribir cannabis, es éticamente urgente aprobar la Ley Cultivo Seguro, ahora ya.

Ana María Gazmuri Vieira

Directora Ejecutiva Fundación Daya