IMG-20170317-WA0000 Intentaron quitarle la custodia de su hijo por tratar su epilepsia refractaria  con cannabis medicinal. “Aunque me vuelvan a acusar otra vez, seguiré  administrándole aceite de cannabis a mi hijo, porque es la única solución  que ha encontrado a su epilepsia”, señala enfática Yercika Fernández, la  madre del menor afectada por la situación.

 La primera vez que Gabriel probó el aceite de cannabis medicinal para tratar su epilepsia  refractaria, no fue una decisión fácil para su madre, Yercika Fernández. En esa época ella  mantenía una visión negativa de la planta da cannabis, producto de los falsos prejuicios  que el prohibicionismo ha difundido mediáticamente, a pesar de toda la evidencia  científica que respalda su efectividad en el tratamiento de diversas enfermedades y  dolencias, incluida la epilepsia refractaria que afecta al hijo de Yercika.

Hace un año, ella consideraba a la cannabis como una droga que se fumaba. “No quería ver a mi hijo volado”, relata. Pero tras su visita a Fundación Daya y presenciar los beneficios que el tratamiento con cannabis medicinal produjo en la calidad de vida de su hijo, Yercika cambió su visión. “Derribé un montón de mitos sobre el tema gracias a Fundación Daya”, dice.

“Ningún remedio le hacía bien, probamos con muchos fármacos. El ácido valpróico por ejemplo, nunca le hizo efecto. Llegó a tener varias urticarias producto de los medicamentos. Ni siquiera podía asistir al colegio”.

La epilepsia refractaria que afecta a Gabriel, su hijo de diez años, es un tipo de epilepsia que no responde al uso de los medicaciones tradicionales. Es por ello que Gabriel y su familia, tuvieron que lidiar durante años con que el niño  viviera unas 70 convulsiones diarias. “Ningún remedio le hacía bien, probamos con muchos fármacos. El ácido valpróico por ejemplo, nunca le hizo efecto. Llegó a tener varias urticarias producto de los medicamentos. Ni siquiera podía asistir al colegio”.

Debido a esta situación, Yercika, quien vive en Villa Alemana, acudió a Fundación Daya Quilpué tras contactar con una amiga que le recomendó acercarse a la organización, pues ella le administraba aceite de cannabis a su hija de manera exitosa. Desesperada frente a los nulos efectos de la medicina tradicional, la madre de Gabriel decidió recibir orientación sobre los verdaderos efectos medicinales de la planta. Y su vida mejoró repentinamente. Los resultados fueron inmediatos: el mismo día que le administraron las gotas de cannabis, Gabriel bajó de 70 a 20 convulsiones diarias, llegando a no tener ninguna crisis después de una semana.

La persecución policial contra la cannabis medicinal

En febrero de este año, Gabriel fue internado en el Hopital Gustavo Fricke de Viña del Mar, debido a una hepatitis medicamentosa. “El primer diagnóstico fue que tenía presión alta y lo mandaron de regreso al hogar recetándole paracetamol. A los días, Gabriel volvió a decaer y descubrieron que era un problema al hígado, producto del ácido valpróico –uno de los medicamentos tradicionales en el tratamiento de epilepsia- recetado para su enfermedad”, indica su madre.

En el hospital, Yercika recibió una llamada de la Policía de Investigaciones, pues desde el recinto de salud informaron que ella había intoxicado a su hijo con cannabis: “Llegaron tres policías y me tuve que retirar del hospital, ya que necesitaban registrar mi hogar. Al llegar a mi casa no encontraron más que un frasco de vidrio con el cual había preparado la medicina de mi hijo”.

Finalmente, el hospital interpuso una medida cautelar en contra de la madre. Fue entonces cuando Catalina Delgado, abogada del consultorio jurídico de Fundación Daya, la acompañó al Juzgado de Familia quedando sin efecto la medida presentada.

“Acompañamos a la madre en este proceso para demostrar jurídicamente que la conducta de administrar un fitofármaco en base a cannabis, era legítima. En este tipo de audiencias no se requiere de un juicio previo y el juez a cargo de este procedimiento tampoco vio la necesidad de realizar un juicio y menos aun de interponer una medida cautelar a la madre”, expresó Catalina.
Luego de experimentar la mejoría que el cannabis medicinal ha provocado en la calidad de vida de su hijo, Yercika se mantiene firme ante la situación.

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De Fundación Daya para YesWeSkunk