Como parte de la revisión de los mejores momentos del III Seminario Internacional de Cannabis Medicinal de Santiago de Chile, hoy les dejamos un resumen de la ponencia del Dr. Manuel Guzmán (España), investigador y catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Complutense de Madrid. Licenciado (1986) y Doctor (1990) en Ciencias Biológicas por dicha universidad. Al final del texto, el video con la exposición completa.

El cannabis es un conjunto de moléculas que actúan imitando la acción de moléculas endógenas, activando sus receptores y reemplazando su acción en situaciones de enfermedad, cuando esas moléculas endógenas no están funcionando correctamente. Tenemos ya por tanto, un conocimiento de acciones terapéuticas reales del cannabis que ya son indiscutibles”. (Dr. Manuel Guzmán)

Luego de los saludos protocolares, la apertura de la jornada de cierre del III Seminario Internacional de Cannabis Medicinal de Santiago de Chile organizado por Fundación Daya en el Club Providencia el sábado 30 de septiembre de este año, estuvo a cargo de la ponencia del Dr. Manuel Guzmán (España). El primero de diez expositores médicos y/o científicos que investigan y utilizan en su práctica clínica, el uso medicinal del cannabis.

Después de destacar la labor de Fundación Daya, catalogándola de “verdaderamente ejemplificante y única en todo el mundo, no sólo aquí en Latinoamérica. Una labor que se está extendiendo, irradiando de una manera exponencial y modélica a otros países limítrofes”, haciendo un contrapunto entre los avances conseguidos en la región con la disímil realidad del cannabis medicinal en distintos países europeos, el Dr. Guzmán comenzó su exposición titulada “¿Cómo funciona el sistema endocannabinoide?”, que tuvo como principal objetivo explicar cómo el cannabis actúa en nuestro organismo.

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“Un dogma básico en farmacología, es que cualquier substancia, medicamento, fármaco, actúa por los mismos mecanismos en nuestro organismo. Ninguna lo hace por arte de magia, esencialmente lo que hacen estas substancias es empujar nuestra química endógena hacia arriba o hacia abajo, más allá de lo que nuestro organismo en ese momento puede hacer”, explicó a manera de introducción.

Para ejemplificar ese funcionamiento básico de la farmacología, explicó el caso de un paciente diabético que debe tomar insulina para empujar la química endógena del organismo, reemplazando o potenciando así la acción de esa hormona. En el caso contrario, por ejemplo, están los antihistamínicos que actúan bloqueando los receptores de esa hormona, la cual acciona las reacciones alérgicas. Ejemplos utilizados como una forma de introducir el funcionamiento de los compuestos químicos de la planta de cannabis en nuestro organismo:

El cannabis es un conjunto de moléculas que actúan, imitando la acción de moléculas endógenas, activando sus receptores y reemplazando su acción (de las moléculas) en situaciones de enfermedad, cuando esas moléculas endógenas no están funcionando correctamente”.

Luego explicó brevemente el proceso que llevó a que el químico israelí Raphael Mechoulam caracterizara la composición química de esta planta hace apenas cincuenta y tres años, a pesar de que existen registros escritos de su uso medicinal desde hace cuatro mil años. En su trabajo, Mechoulam descubrió que “el principal componente farmacológicamente activo de la cannabis es el THC”, relató en su exposición el Dr. Guzmán.

El cannabis actúa de una manera específica en nuestro organismo, y lo hace porque hay muchas células en nuestro organismo que en su superficie, en su zona de contacto con el medio externo, pueden reconocer de forma selectiva éstas moléculas…. Los cannabinoides, como cualquier otro fármaco, como cualquiera otra droga o medicina, actúan en el organismo imitando la acción de moléculas endógenas, ya sea empujando hacia arriba su acción o bien bloqueándola”. (Dr. Manuel Guzmán)

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El cannabis tiene más de 100 moléculas, exclusivas de esta planta, que modulan la acción del THC. Entre ellas, hay otros cannabinoides como el CBD, el CBN, que pueden aportar per se, posibilidades terapéuticas muy interesantes, entre ellas la atenuación de convulsiones en la epilepsia refractaria. Además, permiten una mejor tolerabilidad del THC en las preparaciones conjuntas. El CBD puede atenuar muchas veces, los efectos no buscados en el uso médico del cannabis, como puede ser la descoordinación motora”, señaló en su exposición.

En resumen, lo primero que hay que saber es que el cannabis es una entidad química muy compleja. Esto nos permite individualizar de manera muy práctica y muy adecuada las terapias a la necesidad de cada paciente, pero nos dificulta su estandarización”, señaló, antes de aconsejar que en su uso terapéutico “lo primero que debemos pensar es en la enfermedad del paciente, su situación individual, su estado de salud en general y cómo podemos personalizar de manera más precisa el tipo de cannabis para ese tipo de paciente en concreto”.

“Los cannabinoides, como cualquier otro fármaco, como cualquiera otra droga o medicina, actúan en el organismo imitando la acción de moléculas endógenas, ya sea empujando hacia arriba su acción o bien bloqueándola”, explicó. “El cannabis actúa de una manera específica en nuestro organismo, y lo hace porque hay muchas células en nuestro organismo que en su superficie, en su zona de contacto con el medio externo, pueden reconocer de forma selectiva éstas moléculas. Por lo tanto, éstas células tienen en su superficie moléculas, llamadas receptores de cannabinoides, que reciben a las moléculas del THC como lo haría una cerradura con una llave”.

Sobre el THC, explicó que “esta molécula es recibida por nuestras neuronas y por muchas otras células del cuerpo, a través de otra molécula que lo une selectivamente de manera muy fina desde el punto de vista químico con los receptores de cannabinoides. Por lo tanto, sólo aquellas células de nuestro organismo que tengan aquellos receptores van a ser sensibles a los cannabinoides. Y las células que no tengan estas antenas, estos receptores, no van a reconocer el THC, por lo tanto no generará efectos sobre esas células”.

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Luego de explicar que existen dos variantes moleculares de los receptores de cannabinoides en nuestro organismo: los de tipo 1, que están presentes esencialmente en el sistema nervioso y los de tipo 2, presentes sobre todo en el sistema inmune. “Esto permite, por ejemplo las capacidades antiinflamatorias del cannabis”.

Después de esta didáctica explicación sobre el funcionamiento molecular del cannabis en nuestro organismo, el Dr. Guzmán planteó dos preguntas esenciales:

¿Por qué existen en nuestro organismo estas moléculas receptoras de un principio activo que sólo lo produce una de las aproximadamente 300 mil especies de plantas superiores que están hoy en día sobre la Tierra? ¿Y por qué todas y cada una de las especies de vertebrados, peces, reptiles, anfibios, aves y mamíferos estudiadas, tienen estos receptores para los principios activos del cannabis, incluidos algunos invertebrados como los crustáceos y algunos gusanos?”

Obviamente ninguna sardina o lagartija, nunca a lo largo de su historia individual o como especie, se va a poder exponer a los componentes activos de la cannabis. Bueno, la razón de ello es que estas moléculas endógenas no están diseñadas para recibir las moléculas del cannabis, sino que para recibir moléculas endógenas, es decir las que nuestro organismo produce (los endocannabinoides) moléculas muy similares al THC, pero que las produce nuestro organismo”.

Luego de explicar que el ejemplo más conocido de esas moléculas endocannabinoides es la “Anandamida” (descubierta en 1992), cuya composición molecular es muy similar a las sustancias químicas producidas por el cannabis, señaló que de esa manera esta planta “podrá generar los mismos efectos que esas moléculas endógenas producen en nuestro organismo. Por ejemplo, la anandamida es una molécula que incrementa el apetito, disminuye la actividad motora, y pues el THC imita la acción de la anandamida generando los mismos efectos”.

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Antes de explicar la función de los endocannabinoides como la anandamida en nuestro organismo, el Dr. Guzmán relató de manera muy detallada y didáctica cómo se comunican las células en nuestro sistema nervioso, para que de esta forma el público general pudiera seguir deductivamente la explicación sobre la funcionalidad de los cannabinoides producidos por nuestro organismo.

“En la inmensa mayoría de las sinapsis, de los puntos de comunicación de nuestro cerebro, el principal neuromodulador que va a inhibir la liberación de neurotransmisores, es la anandamida. Es una molécula que por tanto, en forma general y términos neurofisiológicos, va a parar la transmisión sináptica, por lo tanto tiene un efecto relajante, inhibidor, sedante, de manera general. Y el THC no va a hacer nada más que imitar la acción de la anandamida en nuestro cerebro. Esta es la base de muchísimos neurofármacos que tenemos hoy en día”.

Para finalizar su exposición, el Dr. Guzmán explicó que no todas las células de nuestro cuerpo que poseen receptores cannabinoides, son igualmente sensibles a la acción de la anandamida, y por lo tanto al THC. “Hay determinadas zonas de nuestro cerebro que son muy ricas en cuanto a presencia de estos receptores, es decir, son regiones de nuestro cerebro susceptibles de ser moduladas farmacológicamente por el THC”.

“Tenemos un conocimiento de acciones terapéuticas reales del cannabis, que ya son indiscutibles”. (Dr. Manuel Guzmán)

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En cuanto a los procesos regulados por los endocannabinoides, el Dr. Guzmán señaló que “el THC –y la anadamida- afectan los procesos cognitivos y de memoria, por lo tanto en sus usos terapéuticos puede ser utilizado para eliminar memorias aversas, por ejemplo en estrés postraumático. Eso se debe a que el THC imita la acción de la anandamida en las zonas de nuestro cerebro que están relacionadas con la memoria y los procesos cognitivos, como son la corteza y el hipocampo. El THC y la anadamida además disminuyen la actividad motora, lo que resulta interesante para enfermedades que provocan espasmos o temblores”.

Entre las otras acciones con interés terapéutico generados por la anandamida, y por lo tanto imitados por el THC, el Dr. Guzmán destacó el aumento de apetito, acción analgésica, inhibición de náuseas y vómitos y disminución del estrés.

Estas moléculas generan una amalgama muy amplia de efectos terapéuticos, que podríamos resumir en esta frase del profesor Mechoulam: “Los cannabinoides existen en nuestro organismo para permitirnos relajarnos, comer, dormir, olvidar, y para proteger a nuestro organismo, de forma muy general, de estímulos y traumas”.

Luego de esta detallada explicación de la base neurobiológica de la acción del cannabis, el Dr. Guzmán señaló como resumen, que dado que los cannabinoides actúan en zonas muy distintas de nuestro sistema nervioso y organismo, las “posibilidades terapéuticas (del cannabis) son muy amplias”, destacando además sus tremendas capacidades como tratamiento paliativo en muchas patologías, sobre todo en los campos de la neurología y la oncología. “Tenemos por tanto, un conocimiento de acciones terapéuticas reales del cannabis que ya son indiscutibles”.

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“La medicina occidental ya está relativamente bien preparada para atajar procesos agudos. Hay muchos fármacos que tienen un nivel de eficacia muy elevada para el tratamiento de síntomas agudos: tenemos benzodiacepinas, esteroides, opiáceos, pero debemos considerar que estos fármacos bien utilizados pueden tener una acción correcta, deseada, en procesos a corto plazo. Pero usados a largo plazo pasan a tener unos efectos negativos muy graves sobre el paciente, además de ir perdiendo poco a poco su eficacia”, señaló como resumen, sobre las ventajas terapéuticas del cannabis en comparación con los medicamentos de origen opioide.

Junto a ello, el Dr. Guzmán destacó las ventajas de uso como terapia sustitutiva o combinada en pacientes que no responden o no toleran bien los medicamentos estándar, y aquellos pacientes que dependen de la polifarmacia para tratar sus síntomas.

“Y es ahí precisamente donde los cannabinoides tiene su mayor nicho: son una gran herramienta terapéutica en tratamientos a más largo plazo, para enfermedades crónicas, para el paciente que tiene más de una patología, para donde hay enfermedades devastadoras, muy agresivas. Esa capacidad de utilizar la cannabis en tratamientos a largo plazo es lo que permite que la calidad de vida de esos pacientes mejore tan grandemente”, señaló.

En el video de abajo, pueden ver la ponencia completa del Dr. Guzmán: